Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «El juego de las llaves»

En el fondo del mar, matarile, rile, rile

Debe de ser una percepción solamente mía, pero creo que el valenciano Vicente Villanueva tiene buena mano para la comedia, un género muy difícil de practicar dentro de una industria tan coyuntural como la del Estado español. No voy a decir que sea heredero de Berlanga, ni nada de eso, pero en todas sus películas he visto detalles prometedores, que ojalá algún día puedan cristalizar dentro de un proyecto que merezca la pena. “Lo contrario del amor” (2011), “Nacida para ganar” (2016), “Toc Toc” (2017), “Sevillanas de Brooklyn” (2021) y “El juego de las llaves” (2022) no son obras redondas, pero pueden ser disfrutables, lo que no es poco.

De “El juego de las llaves” (2022) esperaba, sinceramente, mucho menos. Bastante ha hecho Villanueva con un encargo tan envenenado, porque hacer una comedia erótica para el público familiar es poco menos que una misión imposible.

Atresmedia Cine había puesto en sus manos una serie mexicana de las que se pierden en la vorágine de las plataformas digitales, y que había de convertir en una película, al menos reconocible. Más que un remake se me antoja todo un reto, porque remake remake es lo que hizo Álex De la Iglesia en “Perfectos desconocidos” (2017), en cuanto mera traducción del original italiano. Aquí la cosa va de reunificar episodios y desgranarlos a modo de anécdotas sueltas dentro de un largometraje, y así no hay guion coherente que valga.

A pesar de tan pocos asideros argumentales, el reparto se las compone para actuar con frescura y naturalidad, sin llegar a forzar las situaciones ridículas o de vergüenza ajena, que dentro de una temática de intercambio de parejas las hay a porrillo. Son conscientes de que están haciendo humor ligero, y de que sus desnudos son la mar de inocentes. Anto todo se impone la coralidad, con cada cual cumpliendo su función, y sin que nadie desplace a nadie. Todo encaja para acabar en boda.