Raimundo Fitero
DE REOJO

De papel

Todavía hay esperanzas. Si existe un Día Mundial del Avión de Papel, quiere decir que se necesitará papel para celebrar ese día, y podemos pensar que ese papel sea de periódico, o incluso que en los campeonatos existentes en el vuelo de estos aviones y que organiza como no podía ser de otra manera esa bebida que da alas, se introduzca una variante para hacerlos con los recibos de la electricidad que algunas compañías todavía envían por correo ordinario.

El avión de papel no es otra cosa que un origami al que se la ha dado funcionalidad. El papel es una manera de entender el mundo y debería ayudar a que las guerras se realizaran con aviones y barcos de papel. Cuando se muestran las imágenes de un barco impresionante de la armada española camino de Polonia llevando toneladas ingentes de material de guerra, las voces que acostumbran a cantar melodías barrocas en la parte central de mi cabeza, me susurran en varios idiomas ignotos que algo no va bien. Que se está jugando con fuego, que cuando el senil Joe Biden dice que no va a mandar ni un soldado a Ucrania para no desatar la tercera guerra mundial, está diciendo que no le hace falta, que ya tiene a sus serviles amigos de la OTAN para hacer esa guerra no declarada en su nombre.

Ese pueblo ucranio al que tanto citan los gobiernos europeos para justificar sus acciones es el que realmente está sufriendo la guerra y cuantas más armas reciban sus unidades militares y paramilitares, más posibilidades de que se convierta su territorio en el escenario de una contienda eterna, muy violenta, en donde la muerte y la destrucción van a ser inevitables.

Debería aparecer una alternativa de guerreros con sombreros de papel, espadas de cartón, que formaran una alternativa a esta barbaridad. Y mientras tanto que la diplomacia avance.