Imanol INTZIARTE
DONOSTIA

Antidesahucios temen que el nuevo Culinary eleve aún más los alquileres

«Es un proyecto magnífico, un hito arquitectónico para la ciudad», señaló la pasada semana el alcalde de Donostia, Eneko Goia, durante la presentación del proyecto para una segunda sede del Basque Culinary Center (BCC), que se construirá en Gros, en una parcela actualmente ajardinada de la Avenida de Navarra.

Pero no todos los colectivos comparten el entusiasmo del primer edil. Stop Desahucios, Inquilinos de Azora y Alokairu Benta Berri pusieron el foco en algunas de las posibles consecuencias de esta iniciativa, al remarcar que «Gros es un barrio masificado, sin apenas zonas verdes como esta, con precios del alquiler en torno a 1.000 euros y con los pisos turísticos proliferando».

Un caldo de cultivo que «propició la aparición del fondo buitre Azora, con el resultado de que muchos donostiarras no puedan pagar las rentas y abandonan el barrio». A unos doscientos metros se produjo hace menos de dos meses el desahucio de Iñaki Setién.

Concesión pública

Los colectivos de defensa del derecho a la vivienda no se explican esta concesión de terreno público municipal, unos 5.500 metros cuadrados, a un organismo privado (Mondragon Unibertsitatea). Menos en ese lugar. El proyecto tiene un presupuesto de 26 millones de euros, de los cuales Lakua aportará 18, la Diputación 6 y el BCC únicamente 2.

Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center, remarcó que el BCC original costó 14 millones y genera en torno a 30 millones, lo que supone que «por cada euro de dinero público que se puso, se aportan 5». Aseguró que el objetivo de esta segunda sede es que también sea autosuficiente.