Hay que salir de Europa para hallar modelos de bajas menstruales
La medida incluida en la ley que lleva la firma de la ministra española de Igualdad, Irene Montero, es bastante novedosa en la escala europea. Sin embargo, media docena de estados, en su mayoría asiáticos, ya contemplan, con distintos modelos y grado de cumplimiento, la baja por reglas dolorosas e incapacitantes.

La medida sobre las bajas por reglas incapacitantes que contempla el anteproyecto de ley del Gobierno español ha sido objeto de atención en la mayoría de medios franceses, hasta el punto de que la agencia oficial AFP se ha encargado de hacer una entrega sobre los precedentes de las bajas menstruales en el mundo.
De esa ronda cabe deducir que todavía son pocos los estados que incluyen en su legislación laboral medidas equiparables, aunque, por lo general, es habitual que cuando los permisos existen no sean remunerados. Además, para muchas mujeres es difícil, por su posición en la esfera laboral, acogerse a ese derecho.
Esta es la lista no exhaustiva de cómo se aplica, principalmente en países asiáticos, el permiso laboral por reglas dolorosas.
En Japón el permiso menstrual está inscrito en la ley desde 1947. La legislación explicita que las empresas no pueden forzar a una trabajadora a desempeñar su actividad laboral si esta solicita el llamado permiso o dispensa menstrual.
No hay límite en cuanto a los días que puede prolongarse esa ausencia que, por lo general, no es retribuida como una baja laboral.
Se estima que un 30% de las empresas niponas propone el abono total o parcial de esa baja periódica lo que, según un informe presentado en 2020 por el Ministerio de Trabajo, implica a unas 6.000 empresas.
El mismo estudio revela que solo un 0,9% de las empleadas que podrían aspirar a acogerse a ese permiso lo hacen, por lo que no es una medida popular.
En Corea del Sur las empleadas pueden acogerse a un día de permiso no retribuido al mes y las empresas que no respetan la ley pueden recibir una multa de 5 millones de won (3.750 euros).
Esa baja menstrual era pagada hasta la reforma de 2004, que restringió los derechos sociales en el país.
Según un sondeo realizado en 2018, solo un 19% de las mujeres declararon haberse acogido alguna vez a ese derecho.
En Indonesia, una ley adoptada en 2003 prevé uno o dos días de licencia laboral pagada «al inicio del ciclo mensual», en el caso de reglas dolorosas.
La ley obliga a las empleadas a notificar a la dirección de la empresa la fecha precisa del permiso al que se requiera acogerse.
En todo caso, el modo de aplicación se deja a la organización interna de cada empresa y, en la práctica, ello favorece que muchas empresas autoricen a coger una sola jornada de baja, mientras muchas otras ignoran directamente la ley.
Taiwán reconoce igualmente el permiso mensual para las empleadas que, sin embargo, solo pueden ausentarse un día al mes y un total de tres cada año por motivo de sus reglas.
Nada impide que las trabajadoras soliciten más días, pero en ese caso los permisos se equiparan a bajas de enfermedad ordinarias.
Los permisos especiales son abonados, al igual que las bajas por enfermedad, pero se cotizan como media jornada trabajada.
En China no hay una ley específica que regule las bajas menstruales, pero sí recomendaciones de los ministerios de Sanidad y de Trabajo tendentes a acordar una o dos jornadas de baja laboral, previo certificado médico, a las mujeres que sufren reglas dolorosas.
Otra modalidad llega desde el África Austral, donde Zambia adoptó en 2015 una ley que acuerda a las mujeres el derecho a un permiso menstrual que les permite cogerse un día libre suplementario sin necesidad de presentar certificado médico.
Conocido popularmente como «fiesta de las madres», ese permiso se aplica de modo general aunque algunas empresas siguen poniendo obstáculos y exigen que se notifique de antemano la baja.
«Algunas empresas no quieren saber nada del derecho de sus empleadas a la fiesta de las madres», explica la especialista en comunicación y militante feminista Ruth Kanyanga Kamwi que, no obstante, hace constar que gracias a los sindicatos las trabajadoras ejercen cada vez en mayor número ese derecho.

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