Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Ojos de fuego»

La criatura de Stephen King convertida en superheroína

La película original, en cuanto adaptación de Stphen King, estaba más cerca de “Carrie” (1976), al retratar a una menor que se siente diferente y que utiliza su energía mental para defenderse de la misma sociedad que la margina. En “Ojos de fuego” (1984) el guion no se salía de esos esquemas de pura serie B, en una realización muy menor que lo fiaba todo a la sugestiva expresividad infantil de Drew Barrymore. Para el remake han buscado una niña, llamada Ryan Kiera Armstrong, que se le parece pero que no es lo mismo. Y es que el tratamiento de su personaje cambia totalmente en “Ojos de fuego” (2022), alejándose del terror fantástico, aún a pesar de tratarse de una producción de Blumhouse, para explotar la moda del cine de superhéroes. Por lo tanto esta otra Charlie McGee es una superheroína precoz, que utiliza sus superpoderes para combatir a los villanos y proteger a su familia de quienes les persiguen.

Lo mejor con mucho del segundo largometraje de Keith Thomas, quien se mostró más original en su anterior “The Vigil” (2019), es la banda sonora compuesta por John Carpenter y su hijo Cody. Lo malo es que queda fuera de lugar, debido a la mutación genérica a la que nos estamos refiriendo. El clima inquietante que crea no se correponde con una road movie de acción salpicada de guiños humorísticos por demás convencionales, ya que al final los efectos digitales se apoderan de la función para ilustrar la furia devastadora de la piroquinesis que afecta a la protagonista como consecuencia de unos experimentos secretos en los que sus progenitores fueron las cobayas universitarias.

En resumidas cuentas “Ojos de fuego” (2022) no es la película incendiaria que cabía esperar, y está más cerca de los cuentos con pequeños dragones que echan llamaradas por la boca, chamuscando con su torpeza a cualquiera que se ponga delante. A ella al principio le asusta, pero pronto empieza a gustarle.