Bacterias magnéticas contra el cáncer en una investigación de la UPV/EHU
Una investigación internacional en la que colabora el Grupo de Magnetismo y Materiales Magnéticos de la UPV/EHU ha dado un nuevo paso hacia el empleo de bacterias magnéticas en el tratamiento contra el cáncer. Las investigadoras vascas han logrado caracterizar individualmente los nanoimanes que contienen esos organismos.

Ya es habitual que a la hora de divulgar avances científicos entre el público general se recurra a imágenes cotidianas. Y así lo ha hecho el Grupo de Magnetismo y Materiales Magnéticos (GMMMT) de la UPV/EHU.
«Imaginemos un vehículo diminuto, un nanocoche (de dimensiones un millón de veces inferiores al milímetro), dotado de una estructura magnética que permita controlarlo y dirigirlo mediante campos magnéticos. Imaginemos que introducimos ese coche en el cuerpo humano y lo llevamos hasta el lugar preciso en el que se necesite liberar un medicamento o eliminar células cancerosas». Aunque sea difícil imaginar un tamaño tan reducido, quien haya utilizado un imán común y corriente para mover una pieza de hierro sabrá cómo funciona este mecanismo.
«En esta audaz idea trabajan numerosos científicos repartidos por todo el mundo», indicaron ayer desde la universidad vasca, que informó de que la investigación ha sido publicada en la revista “ACS Nano”, que edita la American Chemical Society (EEUU).
El GMMMT, liderado por la profesora de la Facultad de Ciencia y Tecnología María Luisa Fernández-Gubieda, explora concretamente el uso de bacterias magnetotácticas en la lucha contra el cáncer. Estos microorganismos tienen la habilidad de formar nanopartículas magnéticas de óxido de hierro dentro de sus células. Esas partículas se organizan, dentro de la bacteria, en forma de cadena, la cual actúa como una brújula magnética y orienta la bacteria en su conjunto en la dirección definida por un campo magnético.
La idea es utilizarlas para «tratar el cáncer mediante hipertermia magnética o transporte de medicamentos: dirigirían las bacterias al lugar donde se localiza el tumor, y se calentarían por campos externos para conseguir quemar las células cancerosas y/o liberar fármacos mediante calor u otro estímulo externo».
Pero la señal magnética de una única partícula es tan débil que hasta ahora era necesario estudiar la respuesta de promedios de cientos o miles de nanopartículas para obtener resultados significativos, lo que restringía el diseño de aplicaciones personalizadas de nanoimanes. Y esto es lo que ha cambiado, ya que la física Lourdes Marcano ha desarrollado un nuevo método con el que se obtiene «información precisa sobre las propiedades magnéticas de varios nanoimanes individuales de manera simultánea».

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