GARA
FRANKFURT
POLÍTICA MONETARIA EN LA UNIÓN EUROPEA

El BCE pone fin a la era de intereses negativos ante un escenario sombrío

El Banco Central Europeo decidió ayer aumentar sus tasas de interés, por primera vez en los últimos diez años, con el objetivo de hacer frente a una inflación desbocada. Y lo hizo sorprendiendo con un alza más importante que la prevista, en un escenario global cada vez más sombrío y coincidiendo con la crisis política abierta en Italia, la tercera economía de la UE.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa de ayer en Frankfurt.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa de ayer en Frankfurt. (Daniel ROLAND AFP)

Atrapado en un complejo dilema entre la subida constante de los precios de la cesta de la compra (IPC) y los temores de los analistas por el crecimiento en términos de producto interior bruto (PIB), el Banco Central Europeo hizo ayer una apuesta más elevada de la esperada. Tras haber preparado al público para una subida de 25 puntos básicos, finalmente decidió incrementar sus tres tasas de referencia 50 puntos.

También es cierto que en los últimos días habían aumentado las especulaciones sobre una actuación más agresiva del BCE, ya que la inflación en la zona del euro sigue imparable (8,6% interanual en junio) bajo el efecto combinado de la recuperación post-covid, las tensiones en las cadenas de suministro y la crisis energética agravada por la invasión rusa de Ucrania.

El tipo de interés para sus operaciones de financiación se situará en el 0,50%, mientras que la tasa de depósito alcanzará el 0% y la de facilidad de préstamo, el 0,75%. De esta forma, la institución de Frankfurt pone fin a la era de tasas de interés negativas iniciada en 2014 y deja atrás un decenio de “generosa” política económica que ayudó a superar las crisis de los últimos años, al menos en los balances macroeconómicos.

Este endurecimiento de la política monetaria había comenzado a principios de este mes, cuando la presidenta del BCE, Christine Lagarde, anunció el cese de las compras de deuda en los mercados con el objetivo de reducir la masa monetaria en circulación y frenar la inflación. Así terminaba sumándose al pelotón de otros bancos centrales, como la Reserva Federal de EEUU, que llevan meses mucho más activos frente a las subidas de precios.

Temor a otra crisis de deuda soberana.

La tarea del BCE es, sin embargo, aún más compleja, según el análisis de AFP, debido a las crecientes amenazas de cortes en el suministro de gas ruso, el riesgo que supone la crisis política en Italia y la caída del euro frente al dólar.

Mario Draghi volvió a presentar ayer su dimisión al presidente italiano. Con su pedigrí de presidente del BCE entre 2011 y 2019, su nombramiento en febrero del año pasado al frente del Gobierno de Italia había sido recibido por los mercados como un factor de estabilidad y ayer su renuncia provocó el inmediato despegue de la tasa de interés de la deuda italiana.

«Italia no es Grecia, sino la tercera economía más grande de Europa. Una crisis grave en Italia tendría repercusiones negativas inmediatas en toda Europa», comentó a AFP Giuliano Noci, profesor de estrategia en el Politécnico de Milán.

Precisamente, para ahuyentar el fantasma de una nueva crisis de deuda soberana, el BCE anunció un nuevo instrumento destinado a proteger a los estados más débiles de los ataques de los especuladores.

El denominado Instrumento para la Protección de la Transmisión (Transmission Protection Instrument, TPI) ha sido concebido para suavizar las diferencias entre las tasas de interés (“spreads” o primas de riesgo) entre estados miembros que colocan fácilmente su deuda, como Alemania, y otros más frágiles, como Italia, Grecia o el Estado español.

El BCE argumenta que estos “spreads” dificultan la correcta transmisión a los mercados de su política monetaria, pero deben definirse unas condiciones estrictas de uso del TPI, ya que “los guardianes del euro” no están autorizados a ayudar presupuestariamente a los gobiernos estatales.

«El volumen de las compras en el marco del TPI dependerá de la gravedad de los riesgos para la transmisión de la política», indicó el BCE en su comunicado. No obstante, dejó claro que no podrá hacerse con deuda de estados que estén bajo el protocolo de déficit excesivo, ni de aquellos bajo el protocolo de desequilibrios macroeconómicos.

La inflación seguirá en niveles «indeseables».

Durante su rueda de prensa en Frankfurt, Lagarde subrayó que «el horizonte económico se está ensombreciendo» en la eurozona debido, principalmente, a la guerra en Ucrania y una inflación que «permanecerá en un nivel indeseablemente elevado durante algún tiempo», por lo que alertó del aumento de «las presiones sobre los precios» en un momento en que la economía se ralentiza.

A estos factores se suma una gran incertidumbre en la economía global, lo que «ensombrece significativamente las perspectivas para la segunda mitad de 2022 y más allá», incidió la presidenta del BCE.