Isidro Sarasate, salvar la vida en la chimenea del Molino de Caparroso
La chimenea del Molino de Caparroso de Iruñea fue el peculiar lugar en el que el anarquista Isidro Sarasate se escondió para salvar la vida tras la sublevación militar de 1936. Fundador del Unión Navarra Fútbol Club, tuvo que exiliarse tras combatir al fascismo y al regresar a Nafarroa, mantuvo sus lazos con el Club Natación.

Club Natación, inicio de los años 80. Los sábados a las mañanas se celebraban partidos de futbito entre jóvenes trabajadores, seguidos de almuerzos y partidas de mus. «Esa chimenea cada día está más recta», comentó Andrés Montiel. «Allí se escondió mi tío cuando empezó la guerra», contó Andoni Sarasate. Sorprendidos, todas las miradas se dirigieron a él, pero la partida continuó y la anécdota acabó en leyenda.
Cuarenta años después, tras la publicación del libro de Natalio Cayuela, el expresidente de Osasuna asesinado al inicio de la guerra, dimos a conocer la historia del reloj de la Estación de Autobuses. Fue entonces cuando Montiel recordó lo que contó aquella mañana Andoni sobre la chimenea. Nos puso tras la pista...
Isidro Sarasate nació el 15 de mayo de 1906 en Artozki (Artzibar). El fallecimiento del cabeza de familia motivaría el traslado de la familia a Iruñea en busca de una vida mejor. Isidro apenas contaba con doce años. Una década después, vislumbramos una personalidad social activa en el protagonista de esta historia. En 1927 aparece en la prensa local como fundador del Unión Navarra Fútbol Club, en el que es elegido tesorero. Meses después, ‘el Unión’, junto a Osasuna y otros clubes, impulsó la Federación Navarra de Fútbol. Hasta entonces, los clubes navarros estaban federados en la guipuzcoana.
Su madre, Josefa Arraiza Garayoa, y sus tres hermanos, compartían piso en la calle Mayor. El Molino de Caparroso, propiedad de la Compañía El Irati, sería la siguiente morada de la familia. José, el hermano mayor, era electricista y encargado de la Central; Isidro trabajaba de albañil al igual que Juan, el pequeño; Benigna, la hermana, se ocupaba de las tareas del hogar. La casa de los Sarasate era parte del complejo de la central eléctrica.
La chimenea del molino funcionó durante cuatro años (1892-1895). Fue construida para liberar el vapor producido en la turbina y aumentar así la capacidad de generar electricidad. La competencia la inutilizó y años después, la ‘Sociedad El Irati S.A.’ compró el Molino, construyendo una nueva nave con una doble función: receptora y distribuidora de electricidad. Hace un par de décadas, al reformar El Molino, la nave fue derribada.
A finales de los años 20, comenzó la popularización del fútbol y de otros deportes llamados modernos. En setiembre de 1930, el I Campeonato Navarro de Natación se convirtió en un acontecimiento social y deportivo en la ciudad. La mayoría de esos nadadores pertenecían al Club Indarra. Un año más tarde, este grupo de jóvenes llegó a un acuerdo con el gerente de la empresa ‘El Irati’, Hilario Etayo, e instalaron en las orillas del río un trampolín, una caseta con el letrero ‘Canoas’ y unas escaleras en el embarcadero. Allí se fundó el Club de Natación. Y allí, en el río, cada primavera y verano se reunían varios grupos de nadadores y nadadoras. Los Sarasate eran unos más de aquel grupo.
En medio de ese ambiente deportivo, aquellos jóvenes también se organizaban a nivel político y social, y el Club Natación fue uno de los espacios donde jóvenes de izquierdas se reunían habitualmente.
Los sanfermines del año 1936 terminaron el sábado 18 de julio. La verbena de la noche dio paso al Estado de Guerra decretado por Emilio Mola. Los anarquistas navarros intentaron repeler el golpe como pudieron, lo que incluye una muy poco conocida convocatoria de huelga en los primeros compases, así como un tiroteo en las inmediaciones de la sede de la CNT, en la calle Tejería. Pero la represión fue brutal. Isidro Sarasate pertenecía al sindicato anarquista, que contaba con 500 afiliados en Iruñea, y decidió esconderse.
LA GUERRA Y EL EXILIO
Los datos que hemos ido obteniendo de Isidro completan el puzzle de su leyenda. Según narró él mismo, vivió directamente la experiencia en las colectividades anarquistas de Aragón. Aquello le marcaría. Desconocemos más detalles de su participación en las milicias y su experiencia en el frente. Con los datos disponibles, el especialista Gonzalo Berger sugiere que pudiera haber pertenecido a la Columna Durruti. Su ficha de Gurs, realizada por el Gobierno Vasco en el exilio, es una reseña que dice: Soldado, CNT, Pamplona, N.º 4532, albañil, Euzkadi, Catalunya: Cabo de Infantería. Bourg-Madame, Vernet D’ Ariege (6/4/1939), Gurs (Islote D. Barracón 7 Grupo 1 º).
En la documentación francesa -aparece también en alemán- en poder de su sobrino (visa de la Gendarmería, ficha de trabajadores extranjeros y los certificados de empleo y de empresa) sitúan a Isidro en la Francia de Vichy en la primavera de 1943, trabajando en Olorón, Ets Sainrapt & Brice Laruns, Central Hidro-Eléctrica. Poco o nada sabemos de este periodo hasta diciembre de 1951, cuando en un certificado del Ministerio de Justicia franquista, se afirma que no tiene causas pendientes. Puede que en ese momento, quince años después, regresara a casa, al Molino…
A su vuelta a Iruñea, Isidro retomó el contacto con los viejos amigos que habían sobrevivido, ya que la guerra se llevó por delante a muchos de sus compañeros, no sólo de la CNT. Entre los fundadores del Unión Navarra FC también hubo otros represaliados: Ignacio Blasco, Nemesio Tolosana, Francisco Salas. A Fabián Zamborán le salvó la familia de Joaquín Beunza; compañeros de la Federación Navarra de Fútbol como Pablo Archanco, Jesús Monzón... También recuperó el contacto con aquellos que estaban al otro lado de la barricada: los Taberna, Ayestarán...
José Sarasate y su familia dejaron el Molino y pasaron a vivir al Chalet de Caparroso, a escasos metros. Tras entrevistar a sus sobrinos y a su nieto, el puzzle va tomando forma.
El periodista Mikel Donazar -familiar de los hermanos Sarasate y autor de dos documentales sobre la Guerra Civil- nos relata que a su tío José alguien le salvó la vida cuando iban a fusilarlo. Hace unos cuantos años conoció el dato y no recuerda la fuente. El gerente de la empresa Hilario Etayo aparece identificado por un antiguo trabajador del Irati como alguien que ayudó en algunos casos. ¿Pudo ser él? No lo sabemos.
Juanito Sarasate, hijo de José y sobrino de Isidro, primo de Mikel, desconocía el peligro que había corrido su padre y nada sabía de su tío Isidro: «Mi padre se lo callaba todo. Lo recuerdo escuchando la radio [noticias de Radio Pirenaica]». Cree que su tío Juan, herido en la guerra, podía haber tenido un perfil más político. Clara, viuda de Andoni Sarasate, uno de los hijos de José, señala que Isidro estuvo tiempo escondido en la casa, «contaban que salió con el pelo blanco».
Isidro se casó con Tomasa García Urdín. El matrimonio, sin hijos, vivía en la calle Nueva. Cuando Tomasa enfermó, Isidro se fue a vivir con ella al Hospital.
Isabel Barnetxea, hija de Benigna, desvela en compañía de su hijo Mikel que su madre también fue detenida y encarcelada porque se negaba a contar dónde estaban escondidos sus hermanos Isidro y José. Tras una temporada en la cárcel, donde se dedicaba a coser, nunca informó a la Policía dónde estaban sus hermanos.
Otro detalle fundamental: en la casa de los Sarasate, donde Isabel y Mikel también vivieron, en las escaleras que daban a la segunda planta, uno de los escalones tenía una trampilla que daba a un pequeño habitáculo donde podían esconderse una o dos personas. Es allí donde pudieron haberse escondido los dos hermanos. Al parecer, de la escalera se podía acceder a la Central y a la chimenea, según nos contó Juanito.
DIFUSOR DE SUS IDEAS
Tras su regreso a Iruñea, Isidro compartió sus posiciones republicanas y anarquistas ante una juventud comprometida que se iniciaba en el movimiento obrero iruindarra de finales de los años 60.
Nos cuentan que era un hombre muy educado, serio, convencido de su ideario y con los pies en el suelo. Son palabras de Javier Delgado Zabaleta, quien conoció a Isidro: «Sabíamos que era un antifranquista y que había sufrido mucho en la guerra, pero no contaba muchos detalles, en eso era discreto». De José señala que «siempre estaba con una sonrisa en la cara, era un bromista». Conoció a ambos hermanos en el Club Natación, en los años finales del franquismo. En aquella época, Mikel recuerda a Isidro, hermano de su abuela, cuando le acompañaba al Club. «Era muy popular», se paraba a conversar con todo el que se cruzaba.
Tomasa falleció en el hospital y después Isidro, el 16 de mayo de 1994.
En el mismo lugar donde la “Reina del Arga” (Remigia Echarren) se paseaba de orilla a orilla del río a través de una cuerda suspendida en el aire y la ciudad la seguía admirada, allí donde están las pasarelas de la película “Secretos del corazón”, en ese mismo lugar, el secreto de Isidro -y de Andoni después, que también se escondió por una semana ahí (esa ya es otra historia)-, el Molino de Caparroso y su chimenea, al igual que el reloj de la antigua Estación de Autobuses, se convierten en otro monumento contra el fascismo y la barbarie que azotaron Iruñea.

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