Sergio IGLESIAS
bilbo
Elkarrizketa
Dani Oñate y Alex Ron
Batería y cantante de The Daltonics

«Al fascismo hay que combatirlo, no se puede pasar de ello»

«3» es el título del nuevo trabajo de The Daltonics. Un elepé en el que la banda bilbaína ha metido una marcha más a su característico pub rock, endureciendo el sonido en diez nuevos temas en los que, como siempre, se busca el divertimento, con unas letras cotidianas y con las que cualquiera que lo escuche se puede identificar fácilmente.

Álex Ron y Dani Oñate, departiendo de lo divino y lo humano.
Álex Ron y Dani Oñate, departiendo de lo divino y lo humano. (Aritz LOIOLA FOKU)
Para los que todavía no les conozcan, ¿cómo se forma The Daltonics?
Dani Oñate:

Empezamos en 2015, cuando acabamos con Melt!, donde estábamos Egoitz, Pablo y yo. En aquellos últimos tiempos, ya venía de vez en cuando Álex, a quien yo conocía del barrio, para acompañarnos a la armónica y hacer algún coro. Recuerdo que en el primer concierto que hicimos con él ya sonó “Vintage”, el primer tema propio de la banda…

Alex Ron:

Sí, fui la Yoko Ono de Melt! (risas). Les dije que, si hacían blues o algo similar, les podía echar una mano.

Lo que llama la atención es lo rápido que fue el proceso de creación y grabación del primer trabajo. ¿Fue tan fácil como parece el acople?
D.O.:

No te creas, porque cuando se fue David, nos quedamos sin bajo. Por suerte, Egoitz trajo inmediatamente a Jesús, que se adaptó perfectamente a la banda. En el poco tiempo que estuvo con nosotros, porque por desgracia falleció en 2018, no creo que le escucháramos nunca un “no”… la verdad es que se le echa mucho de menos. Tuvimos la fortuna de que enseguida llegó Natxo a la banda.

A.R.:

Grabamos una maquetilla con cuatro canciones. Así que, cuando ya nos empezaron a hacer caso algunos medios, nos pusimos serios, preparamos varios temas y la versión de “Estricnina” y decidimos grabar con Martín de Capsula, en su estudio Silver Recordings.

¿Cómo ha ido evolucionando la banda desde entonces?
D.O.:

Jesús tenía otro estilo más clásico, a lo mejor menos “bruto” que Natxo, que venía del punk y puede que, por eso, el sonido actual de la banda puede ser más duro o pesado. En una banda, los gustos de cada uno, de alguna manera, arrastran al resto y ahora somos más punkis, por decirlo de alguna manera, pero manteniendo nuestro estilo: guitarras con melodías, estribillos llamativos, letras potentes…

A.R.:

Lo que yo personalmente he notado es que, al haberse acelerado el tempo, para mí es más difícil contar y cantar las canciones porque, donde antes podía meter tres frases, ahora solo pueden ir dos… De todas formas, lo importante es que se mantengan los estribillos, y que sean fáciles de repetir y cantar. Pero lo que desde el principio hemos tenido claro es que lo que hiciéramos debía ser bailable, y buscar ese groove ha sido lo que ha hecho que el conjunto evolucione, aunque haya menos letra.

Precisamente, uno de los puntos fuertes de la banda son las letras, en las que con una gran dosis de humor, hablan de cosas cotidianas. ¿Es hora de huir del tremendismo y tomar el camino más «lúdico» de la música?
A.R.:

Por la edad, estamos un poco cansados de lo de siempre. Si te fijas en las letras de la mayoría de nuestros grupos favoritos, ves que no dicen nada… por supuesto que aquí no hablo de los grandes letristas de la historia. Pero es que las frases manidas del rock and roll ya no nos dicen nada: «Cruzo las carreteras de Wisconsin y te echo de menos»... ¡Pero es que yo no he estado en Wisconsin! ¡He estado en Villarcayo, y en Villarcayo, no te echo de menos! ¡En Villarcayo nos vamos a la chopera a meternos mano! (risas). Pues lo que hago es ver si puedo decir todo eso con otras palabras, y así van saliendo canciones relacionadas con temas de las cosas que nos pasan.

Sin embargo, en «Zombie facha» sí que abordan un tema como es el fascismo, en un tono más serio. ¿Hay cosas sobre las que no se puede bromear?
A.R.:

Sí, es una canción diferente, también en la música, pero ese sonido a lo Cramps tampoco esta tan alejado del blues pantanoso que hacemos a veces. En la letra, nos descojonamos de ello, pero el auge que están teniendo estas ideas fascistas en Europa es muy peligroso. En este país se ha metido gente a la cárcel por tener ideas políticas que no eran las que el sistema español quería, y se han ilegalizado partidos e incluso hubo una campaña contra Los Deltonos tachándolos de grupo “intelectualmente peligroso”. Intelectualmente peligroso es quien provoca violencia y Vox es un partido violento, al igual que el PP, que también tiene lo suyo. Parece mentira que estemos en el XXI y se justifique la violencia de género, que apaleen a un homosexual o que se puedan manifestar con banderas anticonstitucionales y no pase nada. Llega un momento en que revientas y de ahí sale esa canción. En las letras nos reímos de todo intentando ser respetuosos con todo el mundo, pero algunas veces hay que decir las cosas como son: al fascismo hay que combatirlo y no se puede pasar de ello.