Daniel GALVALIZI
MADRID
Elkarrizketa
fernando valladares
Científico del CISC y ecólogo

«Ni sanitaria ni energética..: La crisis es ambiental, punto»

Pronunció una de las frases más oídas este mes. En esta extensa entrevista con GARA, Valladares lanza otras muy relevantes. Sostiene que lo que «verdaderamente amenaza a la economía» es el cambio climático y recuerda que «cada diez años mata a tanta gente como la II Guerra Mundial». Y no es un riesgo futuro, está aquí, el calor ya mata.

(EUROPA PRESS)

En el momento más caluroso del verano, un científico dijo en RTVE una de las frases más viralizadas: «Este verano, con lo tremendo que está siendo, es posiblemente de los más frescos de lo que nos queda de vida». Se trata del ecólogo Fernando Valladares, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, profesor de la URJC y doctor en Biología.

¿Sorprendido por la repercusión que tuvo su frase?

Es cierto que la pensé bastante. Llevo 30 años hablando de cambio climático y no terminamos de creérnoslo para entrar en acción. Tenía en la cabeza un gráfico del IPCC que muestra el crecimiento exponencial de las olas de calor. Me alegro de que tuviera ese impacto, uno a veces no sabe bien la fórmula que le hace a la gente caer en la gravedad de los asuntos.

¿Qué hay que hacer para ser coherente con esa gravedad?

La ministra [española de Transición Ecológica] Teresa Ribera dice que nunca se hizo tanto por el cambio climático. Le dije a la ministra que es poco porque nunca han cambiado las cosas tanto en cuanto al clima, y cada vez más. Lo hemos dejado evolucionar a una fase exponencial y ocurre que cada vez en menos tiempo ocurren más cosas y se baten más récords climáticos. Tenemos que comprobar que esas más cosas que se hacen realmente contrarrestan las más cosas que están cambiando. Si lo que hacemos ahora lo hubiéramos hecho en 1972, no estaríamos así ahora.

Pero, ¿para eso no hay que cambiar la economía capitalista tal cual hoy?

Sí, esto apunta a la línea de flotación del sistema socioeconómico. El cambio climático no es lo único que ocurre, es solo uno de los tres vértices, los otros son la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Por eso hablamos de crisis ambiental, de las tres cosas. Estamos en crisis sanitaria, económica o energética, dicen los medios. Pero no, no tenemos ni crisis sanitaria, ni geopolítica, ni energética; la crisis es ambiental, punto. Las otras afloran como manifestaciones de la crisis ambiental, y nunca las resolveremos si no vamos al origen, que es ambiental. Y no lo digo yo como ecólogo, lo dicen en el Foro de Davos, quienes tienen el dinero del mundo, que miran los riesgos para las finanzas.

La gente dice ‘qué caro está el azúcar o combustible’… pero eso está así de caro porque tenemos de fondo una crisis insostenible de los recursos. ¡Actualmente hay más de 340 conflictos bélicos en el mundo disparados por el agua! Nos llama la atención Ucrania, pero es una de tantas cosas. Y si sumamos todos los conflictos bélicos, no es ni la décima parte de la gente que muere por el cambio climático.

¿Cómo es eso?

Se estima que muere medio millón de personas por el cambio climático pero de forma indirecta son muchos millones, hasta decenas de millones. Aproximadamente, cada diez años el cambio climático suma la cantidad de muertos de la II Guerra Mundial, en números aproximados. El ser humano está muy atemorizado por la guerra, porque es una forma de muerte que nos impresiona, pero no nos impresiona alguien que ingresó en el hospital por complicaciones respiratorias, es como una muerte en diferido. La crisis ambiental mata de hambre, de sed y por agua contaminada..

Y los que quedan vivos, muchos padecen daño en su vida y su economía...

No tenemos dinero para enfrentar las consecuencias de la crisis ambiental. Un buen ejemplo es lo que pasa con las personas que viven en California, que se hacen una casa en mitad del bosque y contratan un seguro de incendios. Los incendios de sexta generación que están ocurriendo allí hace que se quemen todas esas casas. Acabamos con compañías quebradas y gente sin casa.

¿Qué es un incendio de sexta generación?

Las generaciones de incendio se han ido definiendo según su gravedad. Los de sexta técnicamente no se pueden apagar porque generan unas condiciones propias, temperatura elevadísima y nubes de humo de mucho tamaño que les hacen tener una autonomía que se autocataliza, de vientos verticales tan intensos que generan reposición de oxígeno en la base del incendio que lo tiene activo. No hay forma.

Usted ha dicho que se está achicando la brecha entre la mortalidad por calor y por frío. ¿Cómo es eso y por qué?

Sí, indudablemente sigue muriendo más gente por frío que por calor. Para llegar a matarnos por calor tienen que darse varias circunstancias, como no haberse protegido, haber estado trabajando expuesto, etcétera, pero ahora por un lado hace menos frío -en el norte de Europa, Canadá y Estados Unidos- y estamos restando muertes ahí, mientras que las temperaturas de calor extremo suben y van sumando más muertes. La brecha se está achicando.

¿En qué condiciones podría darse una muerte por calor relacionada al ambiente?

Cuando hay más de 35 grados, ya puede ser letal si estás al 100% de humedad relativa. Nuestro organismo necesita disipar calor, en nuestro metabolismo lo generamos y necesitamos quitarlo del medio. Estando la atmósfera más fresca de 35, podemos exportar ese calor al medio que nos rodea. Cuando se está a 35, si la humedad está al 100%, la manera que tenemos de evaporación del sudor, que es lo que nos refresca, no se produce, no hay refrigeración. Es decir, sentado en una silla a 35 grados en atmósfera con 100% de humedad, te vas muriendo. Claro, es muy poco común, se suelen tomar precauciones.

Estamos entrando cada vez más en situaciones de riesgo, como la ola de calor en India y Pakistán, o los 40 grados más de lo habitual en la Antártida... En Donostia hubo 44 grados con humedad en la propia ciudad. Estas temperaturas tan altas y con esta humedad son inhumanas. Si estuvieras quieto en la calle, entras en colapso térmico.

Hablando de agua, ¿el Mediterráneo está más caliente que nunca?

Sí. Tener 4 o 5 grados más en grandes extensiones de agua, esto es histórico, nunca se había registrado. Hablamos de agua a 30 grados en la parte superficial. En la profundidad la temperatura sigue en valores próximos a la normalidad, pero esa temperatura tropical en capas superficiales afecta a una flora y fauna no acostumbrada, en un mar que no es tropical. Hay gran oxidación de la materia orgánica, se descompone la que está en flotación más rápidamente y eso genera una disminución del oxígeno y mayor liberación de CO2 a la atmósfera.

Entonces es más grave de lo que uno cree…

Sí, esto es un gran desastre. Una de las grandes pesadillas es que al descongelarse los suelos congelados del Ártico liberen muchos gases de efecto invernadero, son terrenos gigantescos, habrá una liberación enorme. Los suelos tienen secuestrado metano y CP2 que está congelado y puede liberarse si descongela. El Ártico se ha calentado entre 3 y 4 grados mientras el promedio mundial es 1,3 grados respecto a la era preindustrial.

Hay gente a la que 1,3 le puede parecer irrisorio…

Sí, sí, Esperanza Aguirre una vez se rió de esa cifra. Pero hay que aclarar que estos 1,3 grados, traducidos a energía, son el equivalente a 600.000 bombas como la de Hiroshima. Es muchísima la energía del sol que hemos secuestrado, por el efecto invernadero. Tenemos una tendencia a pensar que el cambio climático es algo que va a pasar, y no, es lo que está pasando ahora.

¿Cuál es la causa o razón mayor de la crisis ambiental?

El sistema económico, totalmente. Capitalismo, crecimiento indefinido... hay varias formas de decirlo. Tenemos que entrar en un modelo de decrecimiento y poder crecer en lo importante. No tocan puerilidades porque estamos hablando del futuro de la humanidad. Me dirán algunos marxista o anticapitalista, pero hablar de decrecimiento es más inclusivo, y es un debate abierto porque no tenemos claro bien en qué. Pero hay cosas en las que sí hay que decrecer, por ejemplo el consumo de carbón. También viajar en avión, lo queramos o no. Un avión para transportar un corazón es una cosa, mientras que un viaje para que uno se remoje en el Caribe y no en el Mediterráneo no tiene tanto sentido. Las primeras cosas que se irán reduciendo son las que entran en categoría de derroche, dilapidar recursos. Hay que hacer de la emergencia una virtud.

¿Qué les diría a los lectores a la hora de elegir políticos?

Que eso tenga una traducción, que se exija algo. Y que se recele de los milagros. Para mí los ejemplos de milagros son; uno, aumentar servicios públicos bajando impuestos; y otro, mitigar el cambio climático no cambiando tu vida. Ojo con los milagros, ahí está el origen de los negacionismos. Que la gente huya de milagros, no se deje complacer con palabras diseñadas para gustar y haga escrutinio de las promesas.