Raimundo FITERO
DE REOJO

La gripe del tomate

Abrumadora constatación de circunstancias aleatorias que conforma un cuadro hiperrealista que cotiza al alza en el mercado de futuribles. Un individuo acumula de manera extraordinaria el virus de la covid-19, el VIH y la viruela del mono. Un acaparador, que debería estar sujeto su cuadro clínico a exhaustiva investigación para averiguar dónde y cómo se contagió. Asumiendo esta noticia, nos salta una alerta, alarma, informe que parece destinado a fomentar en los aprensivos y los fanáticos de la hipocondría, un estado de excitación canicular y nos advierte de la denominada gripe del tomate. Detectada en la India, afecta a niños y niñas. De momento.

Las cifras y los contadores de tiempo hacia atrás provocan circunstancias de realismo mágico pero aplicado a la supuesta ciencia. En verano se siguen las excavaciones arqueológicas y se descubren huesos que se presentan en sociedad diciendo que ayudan a saber cómo comían los homínidos hace seis millones de años. Hay que tener fe en la medición y sus conclusiones. Por eso cuando se asegura de manera soberana que es la peor sequía en Europa desde hace quinientos años, uno debe usar todos los ábacos de su confianza para dar por sentado este dato que, no obstante, viene a indicarnos que la cosa va bastante más en serio de lo que nos parece y algunos tenemos memoria de no hace tantos años de una sequía abrasadora sufrida en Euskadi.

Para completar el claroscuro chocarrero, un periódico asegura que en el Estado español hay censadas un millón doscientas sesenta y seis mil piscinas. Treinta y siete personas por alberca.