VW inicia setiembre con otro día de cierre por falta de piezas
La planta de Volkswagen en Nafarroa acumula ya más de 9.000 vehículos incompletos por la falta de piezas, ante lo que la dirección acuerda parar la producción durante el próximo viernes.

«Cada 55 segundos sale un coche de nuestra línea listo para ser entregado al cliente», se podía leer ayer en uno de los mensajes destacados en la web de Volkswagen Navarra, junto a otro que recuerda que en 2021 se fabricaron aquí 221.122 vehículos (un capicúa que, además, combina con la cifra del año). Probablemente, lo de los 55 segundos haga referencia a las jornadas laborales del pasado ejercicio, porque si de la cadena de montaje saliera un coche cada minuto todos los días del año el total de automóviles fabricados sería muy superior al medio millón.
En las últimas semanas ha cambiado mucho ese panorama, ya que son miles los coches que salen de la cadena sin estar listos para ser entregados al cliente, ni siquiera para enviarlo a un concesionario, debido a la falta de piezas para finalizar el montaje de los vehículos.
Por ello, la planta navarra de Volkswagen cerrará el próximo viernes. Según informó ayer la representación de UGT en esta factoría, de lunes a jueves se trabajará en los tres turnos, mientras que el día de cierre tendrá consideración de ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) para la plantilla y el fin de semana queda como jornadas de descanso.
Según detalló el citado sindicato, una vez celebrada la reunión de seguimiento de piezas, la dirección de la fábrica explicó que la situación de los suministros, «lejos de haber mejorado en este periodo vacacional, sigue muy inestable y, consecuencia de ello, se han estado produciendo coches incompletos».
La dirección indicó que ya son más de 9.000 las unidades de coches incompletos, por lo que ya no caben todos en las instalaciones de Landaben y se están derivando a otras en Irañeta e, incluso, Santander.
A la falta de MIB (el sistema modular de VW para radio, navegación e Internet), que de momento no es lo que está impidiendo mantener la fabricación, se le suma la falta de columnas de dirección y cajas de cambio automáticas. Esto sí es lo que ha provocado el nuevo parón en la producción, «ya que sin alguna de estas piezas no se puede producir el coche incompleto».
De la pandemia al cuello de botella
Este tipo de paros no programados en la producción no son nuevos, sino que se vienen repitiendo desde que, en 2020, la pandemia de covid provocó la ruptura en las cadenas de suministros globales. La reactivación económica no ha podido solventar los problemas derivados del desajuste entre la demanda y la oferta, por lo que se producen cuellos de botella en las líneas de suministro, por lo que las piezas -especialmente los microchips- no llegan a tiempo a todos los rincones.
El sector del automóvil es uno de los más afectados por este desacople, como lo vienen notando las dos grandes factorías vascas: la de Volkswagen en Iruñea y la de Mercedes-Benz en Gasteiz. De hecho, en Landaben se realizaron paros técnicos tres lunes de junio (6, 13 y 20), así como el 27 de mayo, viernes, y el 30 del mismo mes, que también fue lunes.

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