Terremoto en el tablero, Odón Elorza se apunta a las municipales
El que fuera primer edil de la capital guipuzcoana durante veinte años formaliza su intención de presentarse a las primarias internas del PSE y se muestra muy crítico con las políticas del actual Gobierno municipal, del que forma parte su partido. «Ahora me toca a mí», defiende la aspirante oficialista, Marisol Garmendia, que define a Odón Eloza como «política vintage».

S altó la liebre. Odón Elorza, quien fuera alcalde de Donostia durante 20 años -entre 1991 y 2011-, ha anunciado su intención de volver a ser el candidato del PSE en las municipales de la próxima primavera. Para ello tendría que derrotar en unas primarias internas a la candidata oficialista, Marisol Garmendia, actual segunda teniente de alcalde.
Elorza abandonó el sillón tras caer derrotado frente a Juan Karlos Izagirre (EH Bildu). El PNV pudo haberle mantenido con su apoyo, pero los jeltzales entendieron que dos décadas de “odonato” eran suficientes y que les salía más a cuenta hacer de oposición frente a un gobierno en minoría que ser la muleta de un PSE que no tuvo reparos en ofrecerles la cabeza de Elorza en bandeja de plata y cambiar de candidato. Ni por esas. Las posteriores victorias de Eneko Goia les dieron la razón. Once años ha esperado Elorza para devolverles el “abrazo” a algunos de sus compañeros.
El conflicto entre las dos facciones del PSE local viene de lejos, con Elorza como jefe de filas y Denis Itxaso como delfín en un bando; y Ernesto Gasco, actualmente en Madrid como Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, liderando el otro.
Gasco siempre quiso ser califa en lugar del califa. Fuentes conocedoras de lo que se cocía entonces en el Ayuntamiento aseguran a GARA que «Elorza tenía el carisma para ganar elecciones, pero Gasco controlaba y controla a gran parte de la afiliación. El relevo estaba pactado a mitad de legislatura», pero la victoria de Izagirre trastocó los planes.
Gasco luego tuvo sus oportunidades, en 2015 y 2019, pero fracasó y cedió el testigo a alguien de su cuerda, Marisol Garmendia.
Diputado en Madrid
Elorza hizo el petate y desde finales de 2011 ha sido diputado en Madrid, evitando convertirse en lo que Felipe González definió como un jarrón chino en un piso pequeño, valioso pero molesto. Pero en estos once años no ha perdido el contacto con los temas de la ciudad -sin ocultar sus opiniones-, y al mismo tiempo ha seguido cultivando esa imagen de verso libre que no siempre se pliega a las directrices de su partido. Mientras, el PSE de Donostia se ha tenido que conformar con ser el socio del PNV, lo que le ha permitido mantener una cuota de poder.
Con los comicios en el horizonte, el ambiente está revuelto en la capital guipuzcoana. Las críticas al Gobierno municipal en temas como la movilidad o la gestión del turismo son una constante, tanto en redes sociales como en las conversaciones de la calle. Aunque, conviene no olvidarlo, una cosa es lo que se dice y otra lo que se vota.
El PSE no ha tardado en desmarcarse, dejando todas las culpas para su socio. Esto es lo que hay en tiempos preelectorales. Lo llamativo, o no, es que el desmarque se produce por la derecha del PNV, con una encendida defensa de los intereses de la hostelería -por ejemplo en lo referente a la implantación de la tasa turística- o del “lobby cochista”.
Enmienda a la totalidad
En este contexto, Elorza ha dirigido una misiva al comité de la ciudad y a las agrupaciones de los barrios en la que denuncia «la autocomplacencia, la indecisión ante los problemas y la falta de liderazgo».
Y cita problemas concretos como «los retos en vivienda pública para jóvenes y familias, la cohesión social en los barrios, las políticas de sostenibilidad y emergencia climática, una movilidad no improvisada, la regulación de la marea turística desde una respuesta integral y la planificación de las políticas de suelo frente a intereses particulares», entre otros. Prácticamente una enmienda a la totalidad de las políticas llevadas a cabo por el tándem PNV-PSE.
Tras este diagnóstico, en su misiva Elorza se postula como candidato a unas primarias «siempre que se dé un proceso con garantías de poder llegar a la militancia con igualdad real de oportunidades». Anuncia que en caso de ser elegido como cabeza de lista renunciará a su puesto como diputado, y que si resulta elegido alcalde renunciará al sueldo -Goia cobra cerca de 90.000 euros anuales- para vivir de su pensión, que tras toda una vida en la política -ya era concejal en 1979- tampoco serán migajas. En el momento de celebrarse las municipales Elorza tendrá 68 años.
«Estoy convencido de que juntos podemos ofrecer a la ciudadanía un plan B frente al PNV. Los socialistas donostiarras no podemos ‘renunciar’, de entrada, a ganar la Alcaldía», remacha en su carta.
Marisol Garmendia reacciona
La candidata oficialista no tardó en reaccionar y aseguró que no le ha «pillado de sorpresa» la decisión de Elorza, quien asistió como público al pleno municipal monográfico sobre vivienda celebrado hace unas semanas.
Tras ondear la bandera de intentar ser «la primera mujer alcaldesa», Garmendia apuntó que «no miro al pasado, a mí la política vintage no me gusta. Cada uno tiene su sitio, su tiempo y ahora me toca a mí». Se le olvidó añadir que eso lo decidirá, primero, la afiliación. Se avecinan semanas intensas, y tensas, en el seno del PSE de Donostia.

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