Mikel INSAUSTI
DONOSTIA
CRÍTICA «BUENA SUERTE, LEO GRANDE»

El definitivo adiós a la represión sexual femenina

La cineasta australiana Sophie Hyde logra, con su tercer largometraje, el primero de producción británica, dar carpetazo a la represión sexual femenina. Su película debería significar el adiós definitivo a la negación histórica del disfrute de su propio cuerpo por parte de la mujer, independientemente de la edad o la condición social de cada cual. El guion de Kathy Brand trata el asunto de forma directa y sin adornos o eufemismos, con dos únicos personajes en el único escenario de la habitación de un hotel, dentro de una situación que no admite dudas: una clienta madura y el chico de compañía que le presta sus servicios profesionales.

La única pega que le pondría a “Buena suerte, Leo Grande” (2022), y que no es nada negativo, sería la distracción que supone la sublime actuación de Emma Thompson, ya que no puedes quitar los ojos de su portentoso trabajo y hasta se te olvida que está haciendo un personaje de ficción detrás del cual se oculta una supuesta identidad verdadera, ya que utiliza nombres falsos para las citas. Es como que la genial actriz resume toda una existencia en apenas hora y media, y la viuda que se presenta como una amante inexperta y tardía se somete a una terapia sexual en profundidad que le hará replantearse todo su pasado falto de contacto físico sincero, para culminar en una liberación definitiva en la que por primera vez se siente capaz de verse en el espejo desnuda, descubriendo sin complejos la imagen real de unos 65 años casi virginales.

La película es puro sexo oral, cine dialogado al modo teatral, con conversaciones reveladoras divididas en cuatro actos llenos de confesiones mutuas. En cada palabra, en cada frase dicha con toda la intención del mundo, se observa a la persona humana como resultado de una lucha constante contra la presión y la hipocresía sociales. En el matrimonio, en la familia, en el trabajo, llevamos puesta una coraza falsamente protectora.