Iratxe FRESNEDA
Docente e investigadora audiovisual

Nos vemos en Bláalonid

La obra de Iñigo Salaberria me llegó a través de un buen compañero de la facultad, Gabi Villota. En aquel momento yo estaba trabajando por los países nórdicos y trazando las bases de lo que sería mi segundo largometraje “Lurralde Hotzak”. Gabi me dijo que un amigo videocreador había realizado una pieza muy interesante sobre Islandia, le dije, que hasta que terminara “Lurralde Hotzak”, prefería no verla. Me mantuve insobornable en mi ignorancia, imaginando lo que su mirada capturó mientras yo misma rodaba en el invierno.

Han pasado los años y sé que ambos estábamos seducidos por la luz del norte, de modos distintos pero, en cierto modo, convergentes. Ya no podré conversar con él, seguirá siendo un desconocido para mí. No podré hablarle del regreso, sobre esa laguna islandesa a la que volvió, ni de la sensación indescriptible que es vivir el invierno allá, cuando eres una forastera. “Birta Myrkur” (1987) es un lugar mítico dónde centrar la mirada para contemplar la fascinación del artista. La laguna de Bláalonid, cerca de Reykjavik es la protagonista del trabajo de Iñigo Salaberria en esta pieza. Él navegaba con sus imágenes en un mar de nubes que se diseminaban en el vapor que asciende de la laguna. Allí, el agua se confunde con el cielo y la sensación de irrealidad convierte a “Birta Myrkur” en una película de cuyo magnetismo es imposible escapar. Hasta siempre.