Mikel INSAUSTI
DONOSTIA
CRÍTICA «¿Y ESTO... DE QUIÉN ES?»

Una familia feliz puesta a prueba

Poco o nada se le puede reprochar a una comedia popular que cumple sus objetivos con creces, salvando los obstáculos del convencionalismo genérico al que parecía apuntar su argumento, y más aún cuando el reparto está en su mayoría compuesto por menores. Pero es que no hay película protagonizada por Alexandra Lamy en la que no te diviertas, sabiendo que además es ella la que tira del carro, y la que hace mejores a las secundarios o complementarios que la rodean. Su caricatura materna tiene mucha gracia, porque, aparte de ser la típica madre entrometida que cree que lo tiene todo bajo control, ejerce de investigadora doméstica en una trama que sirve de excusa para el enredo a la búsqueda de la sospechosa o el sospechoso que ha dejado olvidada una prueba de embarazo en el baño.

De acuerdo en que solo se trata de una comedia familiar, y que en menos de la hora y media de duración difícilmente puede entrar en profundidades a la hora de presentar los dilemas de cada personaje. Sin embargo, sí que presenta el mínimo estudio sociológico, siempre desde el punto de vista materno, para analizar los problemas de convivencia que se dan bajo un mismo techo, porque es a ella a la que le toca descubrir con sorpresa que nada es lo que parecía en el hogar, dulce hogar, de los Castillon. Annie se ve obligada a reflexionar sobre la marcha, tanto sobre su condición de madre como de mujer casada, debido a que todo parece funcionar de maravilla mientras no se entre en interioridades compremetedoras. Y el caso del predictor extraviado complica la situación sacando a la luz peculiaridades nunca antes observadas. Por ejemplo, tenía a su hijo Max por una persona formal, pero al comprobar que es un ligón se hace consciente que desconoce la sexualidad de esas personas a las que sigue viendo aniñadas.