Una temporada que deja buen sabor al sector y retos a los gobernantes
El balance, todavía provisional, de la temporada turística estival deja datos globalmente positivos en Ipar Euskal Herria. Las diferencias por territorios y los problemas de convivencia con las dinámicas locales invitan, sin embargo, a la reflexión con vistas a la adopción, a finales de año por la Mancomunidad Vasca, de un plan para alcanzar un turismo sostenible.

El modelo turístico es materia de reflexión obligada en un país con un fuerte atractivo como es Euskal Herria.
El proceso de reflexión llevado a cabo entre 2021 y 2022 por la sociedad civil en el norte del país demuestra lo pertinente del debate. Hasta 200 ciudadanos de Nafarroa Beherea, Zuberoa y Lapurdi, desde profesionales del sector a portavoces de organismos socioeconómicos pasando por electos, han aportado su visión sobre una materia compleja y llena de aristas. Fruto de ese trabajo, a principios de verano, el Consejo de Desarrollo de Ipar Euskal Herria (IEHGK) puso encima de la mesa un informe en el que se aboga por «cambiar las miradas» como punto de partida para la adopción del «nuevo plan estratégico sobre actividad turística».
Ese análisis quiere aportar al debate en el seno de la Mancomunidad Vasca, ya que en diciembre la institución de Ipar Euskal Herria tiene previsto votar un plan estratégico destinado a «garantizar un turismo sostenible». La lectura entre líneas del balance oficial de la temporada turística al norte del Bidasoa ha venido a confirmar algunas de las recomendaciones del estudio.
Esos datos alertan, en definitiva, de la necesidad de desestacionalizar y también de mejorar los equilibrios entre territorios para reducir los impactos negativos y repartir, al tiempo, los beneficios ligados a una actividad que, no es la principal, pero que tiene un peso nada despreciable en la economía de Ipar Euskal Herria. En torno a un 11% de los empleos están ligados a la hostelería y servicios. Y un 17,9% al comercio. Ambos están, al menos en parte, influenciados por el turismo.
La competencia turística
no es exclusiva de la Mancomunidad Vasca, aunque su creación, en 2017, ha traído unas cuantas novedades, como la implantación de una tasa turística única, en lo territorial, pero que se modula por el tipo de alojamiento, con lo que paga menos el usuario de un cámping que el visitante que se aloja en un hotel de lujo.
La institución vasca desarrolla políticas de promoción turística que inciden directamente en 152 de los 158 municipios que administra. Hay cinco localidades que, por el peso específico del sector, han mantenido la competencia de su oficina de turismo. Se trata de Biarritz, Angelu, Bidarte, Kanbo y Hendaia. La oficina de turismo de Baiona supera el perímetro de la capital y desarrolla, por su parte, un modelo mixto con la Mancomunidad.
En lo que a las cifras se refiere, tanto desde la Agencia de Atracción y de Desarrollo Turístico, a escala departamental, como desde la institución vasca se conviene en que la temporada estival 2022 se cerrará con un balance positivo.
Julio arrancó algo flojo, pero dio paso a un mes de agosto «con una fuerte afluencia turística», concluyen.
El vicepresidente y responsable del área de Turismo de la Mancomunidad Vasca, Daniel Oltzomendi, destaca que «los profesionales de Ipar Euskal Herria están satisfechos no ya por un mes de agosto excepcional, sino por las buenas perspectivas con las que ha arrancado setiembre».
Considera que «convendría hablar de la temporada como un concepto más amplio, pues va más allá de los dos meses de verano».
El pico de visitantes
se produjo entre el 30 de julio y el 20 de agosto, un periodo en el que se registró en Ipar Euskal Herria un aumento de turistas estimado en un 11% con respecto a 2021 y de un 14% si se toman en cuenta los datos de 2019. «Ello pese a los altos precios de los alojamientos», señala este balance preliminar. En opinión del consejero Oltzomendi, la subida de precios habría compensado, al menos, en parte la bajada de la llegada de turistas que se ha producido en zonas rurales y que se constata efectivamente en los datos ofrecidos por la oficina departamental.
Más playa y menos monte
Esa podría ser la frase para resumir el comportamiento del turista en un verano que ha dado completamente la espalda a dos años de pandemia.
A diferencia de 2021, cuando se registró una mayor afluencia de visitantes en el interior, esta temporada ha vuelto a deparar una concentración de los turistas en la costa, con los problemas de saturación añadidos, tanto en los lugares más visitados como en las carreteras.
Esto no quiere decir que en zonas rurales no se hayan producido situaciones «desagradables» ligadas a comportamientos de ciertos visitantes que no siempre respetan las actividades locales o las restricciones en el acceso a espacios naturales. La figura del «mediador» que se viene utilizando desde años atrás ha demostrado su validez, apunta Oltzomendi, a la hora de socializar «la sensibilización sobre las buenas prácticas».
Por territorios y comarcas, las diferencias han sido notorias. En zonas cercanas al litoral, en agosto se registró un 14% más de visitantes, pero en Zuberoa el turismo verde que se vivió en el periodo de pandemia daba paso a un 15% menos de visitantes este verano. El cierre de Kakueta explicaría, en parte, esa bajada de visitas que ha arrastrado a Holtzarte.
En cuanto al origen de los visitantes, la clientela francesa se ha mantenido en niveles de 2021 y «la cifra de visitantes españoles vuelve a niveles de 2019», destaca el informe en el que no se discriminan los datos de visitantes del sur vasco. En ese 24% de turistas de fuera del Hexágono, «la llegada de británicos, alemanes, holandeses, suizos y estadounidenses ha marcado la diferencia», resume el informe.
250.000 bidaiari Larhungo trenean
Pandemiak ezarritako mugak desagerturik, aurten bere ohiko jarduera bizia berreskuratu du Larhungo tren ttipiak. Hala, 250.000tik gora bidaiari garraiatu ditu Saran duen tren geltokitik Larhungo tontorreraino.
Ohiko denboraldi batean -maiatza eta urria bitartean- 350.000 bisitari inguru izan ohi ditu trenak. Bi hilabete eta erdian 250.000tik gora metatu ditu aurten. Beraz, konponketa lanak direla medio sasoi berezi samarra izanik ere, emaitza bereziki baikorra izan dela nabarmendu du azpiegitura kudeatzeko ardura duen Pirinio Atlantikoen Departamentuak.
Irailaren 4an bere azkeneko joan-jinak egin ondotik, biharamunean bertan ekin zien tren ttipiak 2023ko maiatzaren bukaera arte luzatuko diren konponketa lanei. Azpiegitura berritzeko eta segurtasun arau berrietara egokitzeko lanen bigarren fasea izanen da.
Hala, lehenik eta behin burdinbidearen osagaiak guztiz aldatuko dituzte. «Irail hondarrean tontorraren eta tailerra arteko burdinbidearen osagaiak guztiz berrituak izanen dira», jakinarazi du erakundeak. Urritik goiti, berriz, lokomotorrarekin probak eginen dituzte. Kremailerako ibilbideak guztiz berriturik behar luke heldu den udaberrirako, maiatzaren amaieran edo ekain hasieran trena berriz ere errailetan ematea baita helburua.
Obretan 26 milioi euro inguru inbertituko dira. Buxet horren zatirik handiena frantses Estatuak eta Pirinio Atlantikoen Departamentu Kontseiluak ordainduko dute. GARA

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