Raimundo FITERO
DE REOJO

Con dos melones

Vi la votación de Giorgia Meloni en directo, veinticinco minutos antes del cierre de las mesas. También vi un vídeo de la propia Meloni apareciendo con dos melones a la altura de su corazón, dando un mensaje claro. Los resultados han sido los esperados, los que quienes financiaron su campaña deseaban. La primera mujer que preside el gobierno italiano, y lo hace con eslóganes mussolinianos subliminales. Para seguir con la curva descendente del análisis, se han abierto dos melones en la Europa incrédula. Un eje Varsovia, Budapest, Roma que reviven los fantasmas y ver cómo se solventa la situación económica italiana desde unas perspectivas ultranacionalistas y con incertidumbres europeístas.

La cuestión básica es que, en la noche electoral, TVE citaba a la ganadora como lideresa de una coalición de centroderecha. Asunto de suma gravedad porque la misión actual es hacer ver que lo que ha sucedido en Italia es lo normal, la democracia es tan generosa que puede admitir que movimientos fascistas gobiernen en países con tradición de camisas negras sin que afecte a otra cosa que los derechos y libertades, pero no a la salud económica que es la madre de todas las ideologías ultras.

La abstención subió, el partido más votado fue el de Meloni, la socialdemocracia aguantó a duras penas, las otras derechas concurrentes no salieron bien paradas. Sin ninguna teoría, digo yo que a lo mejor ganó porque existen unos millones de italianos que están de acuerdo con lo que propone esta señora para su país y para Europa. Los votantes son personas adultas. No entes de ficción. Lo sabe el PNV.