Aragonès cesa al vicepresident pero mantiene a Junts en el Govern
El president de la Generalitat, Pere Aragonès, cesó al vicepresident, Jordi Puigneró Ferrer, como respuesta a la intención de Junts de exigir una moción de confianza anunciada la víspera. Aragonès, no obstante, mantiene a la formación de Puigneró en el Ejecutivo a la espera de que se restituya la confianza rota y nombre un sustituto.

El presidente del Govern catalán, Pere Aragonès, anunció ayer que cesa al vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró, por la «pérdida de confianza política» al no haberle informado de que su grupo político, Junts, le plantearía una cuestión de confianza.
Aragonès justificó la medida, que calificó como «un paso doloroso», señalando que «la sociedad catalana necesita un Gobierno cohesionado con la prioridad de la prosperidad de la ciudadanía y eso no es compatible con una moción de confianza que puede llevar al país a una interinidad en una coyuntura muy difícil».
Aseguró que «la situación ha entrañado una gran pérdida de confianza en el vicepresidente, que no me informó de las intenciones de su grupo parlamentario».
La Presidencia del Govern asumirá las tareas de la vicepresidencia y su consejería de Políticas Digitales y Territorio a la espera de que Junts proponga un sustituto, «personas que den confianza», indicó Aragonès.
Maratón de reuniones
Una sucesión de reuniones en el Palacio de la Generalitat mantuvo durante toda la tarde y noche de ayer la tensión sobre un acuerdo de gobierno que pendía de un hilo, en una marejada política agitada desde la víspera por la petición en una dura intervención del portavoz parlamentario de JxCat, Albert Batet.
En ella, reclamó que el president, Pere Aragonès, se sometiera a una cuestión de confianza si no concreta cómo cumplir el acuerdo del Govern.
El president lo rechazó y emplazó a sus socios de coalición a tomar una decisión «con celeridad» sobre si salen o no del Ejecutivo.
La crisis se acercaba a una posible ruptura y convocatoria de elecciones anticipadas, ante lo que ERC considera una extrema deslealtad, aunque un maratón de encuentros parecía intentar evitar el paso o escenificar la ruptura.
Aragonès anuló toda su agenda y, tras una serie de reuniones, convocó una sesión extraordinaria del Govern en la que pidió a los consejeros de Junts su postura sobre la moción.
Según JxCat, sus consellers defendieron «de manera unánime» que el president se someta a una cuestión de confianza si no cumple el acuerdo del Ejecutivo adhiriéndose a la propuesta hecha en el Parlament, pero fuentes de la Presidencia de la Generalitat lo negaron y afirmaron que había divergencia de opiniones y que el encuentro finalizó «sin una definición clara» de las posturas.
Seguidamente, Aragonès se reunió con el secretario general de Junts, Jordi Turull, para abordar la crisis, y tras dos horas, se sumó la presidenta de JxCat, Laura Borrás.

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