Dividendo extra para accionistas y cierre de manguera para trabajadores
La huelga en demanda de un aumento salarial que compense los efectos de la inflación ha cumplido dos semanas pero hasta que no ha habido penuria en las gasolineras TotalEnergies no ha movido ficha. El Gobierno francés rema a favor de la empresa al imponer la «movilización del personal indispensable» para hacer funcionar las refinerías.

La protesta en las refinerías francesas se intensificó a finales de setiembre pero no ha sido hasta esta semana cuando, ante el riesgo de desabastecimiento, el Gobierno ha optado por «asumir responsabilidades». La primera ministra, Elisabeth Borne, se expresaba en esos términos en la noche del lunes, a su regreso de una visita a Argelia destinada a mejorar las relaciones con el gran suministrador de gas del Magreb. Y menos de 24 horas después, ordenaba, ayer tarde, a los prefectos que «movilicen al personal indispensable» para asegurar el funcionamiento de las dos refinerías de Esso-ExxoMobil.
Borne se escudaba en el principio de acuerdo suscrito, el lunes, por algunos sindicatos en esa empresa, deslindando así la protesta en ese grupo de la de TotalEnergies.
La huelga, con la que CGT y FO piden para los trabajadores de TotalEnergies un 10% de subida salarial (7% por la inflación y 3% como reparto de la riqueza) ha impactado de forma creciente, partiendo del norte hexagonal. La situación es particularmente grave en la región Hauts-de-France, con un 54% de las estaciones de servicio a falta de al menos un producto, y en la región parisina la penuria alcanza también a un 44,9% de las gasolineras.
Cerca del 30% de las estaciones de servicio francesas declaran problemas en el suministro de al menos un tipo de carburante, según el propio Ministerio de Transición Energética, que ha pedido a los usuarios no hacer acopio ya que ello podría agravar los problemas de abastecimiento.
En ese contexto, TotalEnergies ha propuesto adelantar las negociaciones salariales, previstas para noviembre, siempre que se levanten los bloqueos en sus tres refinerías, pero el sindicato CGT ve en esa oferta un «chantaje».
Con el diálogo bloqueado antes de empezar, y el temor creciente a que la falta de carburante arrastre a otros sectores, Olivier Véran adelantaba desde primera hora de la mañana de ayer ante los micrófonos de RTL el plan barajado por el ejecutivo.
Desbloquear por la fuerza
El portavoz aseguraba así que «si la situación no mejora rápidamente, se podría desbloquear, reabrir los accesos a los depósitos y a las refinerías y proceder a reclutar personal». Incluso desde antes de que se confirmara la orden de «obligar a trabajar» en las refinerías de Esso-ExxonMobil, la advertencia del principal sindicato impulsor de la huelga era clara.
En declaraciones a Franceinfo Emmanuel Lépin, secretario general de la federación del sector petrolero de la CGT para Total y Esso recordaba que el Gobierno de Nicolas Sarkozy ya fue condenado en 2011 por haber violado la convención 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativa al derecho a la huelga.
«Si Emmanuel Macron quiere sumar una condena al Estado francés y además provocar una extensión de la protesta a otros sectores económicos, que lo haga, pero sería la guerra», advertía.
Subcontrata en Bidarte
La decisión de los trabajadores de TotalEnergies y de Esso-ExxonMobil de seguir con la protesta daba lugar a la primera acción solidaria en Euskal Herria. Una decena de operarios de la gasolinera de Bidarte (A63, dirección Baiona) cerraban entre las 06.00 y las 22.00 ese surtidor, en apoyo a la protesta. Adscritos a la filial Argedis, que explota 200 estaciones de TotalEnergies en autopistas, aspiran a que un «buen acuerdo» en la multinacional lleve a mejorar también sus condiciones salariales.

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