El «general invierno» y las prisas
Rusia trata de distraer y frenar la contraofensiva terrestre de Ucrania diversificando sus ataques aéreos (drones suicidas iraníes en enjambre) y destrozando, ya el 30%, de su infraestructura eléctrica. Trata de condenar así al pueblo ucraniano a un invierno, con hasta 20 grados bajo cero, sin electricidad, calefacción ni agua.
Pone así en una tesitura endiablada a la UE, con bastantes problemas para garantizar su suministro y sortear el creciente malestar popular por la inflación como para ayudar a Kiev.
Fue el «general invierno» el que hizo morder el polvo a Napoleón y a Hitler en sus ofensivas hacia Moscú, lo que está grabado con sangre en el imaginario ruso.
Pero esta trasposición histórica obvia que, en este caso, es Rusia la que invade. Y que los ucranianos no tienen a dónde replegarse. De ahí las prisas de estos por expulsar a los rusos de Jerson y de Zaporiyia, y la premura de los rusos por blindar como sea las provincias de Donetsk y Lugansk. Antes de que Occidente refuerce las defensas antiaéreas de Ucrania.
Y el invierno llega para unos y otros. Sin pausa y con prisas.

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