El color predominante
En términos pragmáticos, mal de muchos, epidemia. En términos políticos, todo es tan relativo, con tantos matices y subtextos que, en cada proceso electoral, sea europeo o americano, todo depende del color predominante en la paleta del análisis y metodología empleada. ¿Por qué no sabemos de manera fehaciente lo que sucede en los procesos electorales, la relación de fuerzas en los parlamentos de la inmensa mayoría de los países africanos, asiáticos y de Oceanía? Quizás sean varias cuestiones coincidentes y acumuladas que crean un campo magnético borroso y de difícil desciframiento. Abrimos expediente interno.
Desde el Río Grande hasta el estrecho de Magallanes, el mapa político actual está coloreado con toda la gama del rojo. Circunstancia a la que se ha llegado tras procesos electorales posteriores a momentos de graves acosos a la legalidad democrática vigente en muchos de esos países. Ya hubo hace unos años esta sensación de resurgir de gestiones libertadoras de los yugos imperialistas y bancarios que fueron ahogados de malas maneras. Los gobiernos resultantes de la acción reaccionaria no solucionaron nada y han creado las condiciones para esta nueva primavera roja.
Este análisis es optimista, casi fanático, porque las realidades son tan cambiantes y las situaciones reales tan extremas que todo debe entenderse de manera provisional y mirando al conjunto, a la globalidad. Mientras Rusia y China estén agitadas, a los yankis su patio trasero les inquieta menos. Y puede ejercer otro tipo de control más sutil. Necesitan petróleo venezolano y Maduro es bien recibido en la mesa.

Pradales rubricó el PGOU por el que se imputa a la exalcaldesa de Zaldibar

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

Cuatro grandes sombras oscurecen aún más la inoculación de vacunas caducadas

«La única certeza es que el realismo de Trump nos lleva a la destrucción»
