Denuncias y renuncias
Que una fiesta después de una gala de entrega de unos premios otorgados por la asociación de los informadores de cine acabe con denuncias por abusos, detenciones, escándalo público y pruebas de que vivimos en una sociedad desquiciada forma parte de nuestro cuerpo desinformativo habitual. Hay un exceso de premios, en general, pero especialmente en la parte de la cultura del espectáculo, asunto que contribuye de manera causal al desafecto de la sociedad, porque todo acaba en una alfombra de colores, un desfile de vestuario de retales y marcas y un alejamiento del meollo de la cuestión principal, y la mirada pública se ha fijado en lo peor que podía existir.
Quizás esta denuncia, detención y escándalo se adhiera al bochornoso asunto de las rebajas de condena y excarcelaciones debido a los fallos de la ley llamada “Solo sí es sí”, que es uno de los desastres legislativos de los últimos tiempos, aparentemente un trinchera que se puede convertir en tumba política de Irene Montero, que insiste en un enrocamiento muy rudo. Atentos a los movimientos inmediatos.
Se ha cruzado una acción presentada como renuncia de Odón Elorza a su acta de diputado por el PSOE. Y aquí hay que hilar muy fino, porque parece que es fruto de una disidencia con el aparato del partido y se le ha visto votar de manera diferente que su mayoría en temas de nombramientos de miembros del TC, y eso debe causar mucho desgaste. Pero hay un proceso judicial en Donostia que se lleva con mucha discreción que puede afectarle, lo que esta renuncia podría ser preventiva.

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