Maite UBIRIA
BAIONA

El foco se aleja de París en la jornada de calentamiento hacia el 7 de marzo

Quinta jornada de movilización contra la reforma de las pensiones que hoy cerrará, previsiblemente sin voto global del texto, su trámite en la Asamblea Nacional gala para saltar al Senado. Baiona acogió una nutrida marcha a la espera de la jornada de «bloqueo del país» a la que mira ya la intersindical, cuyos líderes viajaron ayer a Albi.

Más de 10.000 personas, según los convocantes, volvieron a salir a la calle en Baiona contra la Reforma Borne.
Más de 10.000 personas, según los convocantes, volvieron a salir a la calle en Baiona contra la Reforma Borne. (Iker LAGRENADE | MEDIABASK.EUS)

Los sindicatos bajaron ayer a la calle, en el Hexágono y en Euskal Herria, en una quinta jornada de movilización- cuarta de huelga- contra el proyecto de reforma del sistema de pensiones. Una jornada con un marcado carácter de transición, ya que, todas las miradas están puestas en el 7 de marzo, fecha en que los sindicatos se declaran dispuestos a «parar el país».

La fecha del 16 de febrero se eligió porque el calendario apuntaba a que ayer se debatiría el fatídico artículo 7 del proyecto Borne, el que marca precisamente esa prolongación de 62 a 64 años de la edad de retiro en el Estado francés.

Sin embargo, con 5.000 enmiendas todavía por discutir y una «moción» sorpresa, presentada la víspera por la ultraderecha de Rassemblement National (RN) para evidenciar «quién está a favor y quién en contra» de la reforma, los debates se volvieron a atascar.

Así las cosas, los sindicatos no dispusieron del revulsivo de ese voto polémico, lo que no impidió que en las más de 200 marchas celebradas en el Hexágono centenares de miles de personas -300.000 marcharon en París según la CGT- mostraran su firme rechazo a la propuesta macronista.

Esta noche se agotará el periodo de debate en la Asamblea Nacional. Si, como se prevé, no hay voto global del texto, el Senado se hará cargo del proyecto de ley, en su versión original. Es decir, que el texto incluirá la creación por las empresas de un listado de «trabajadores senior», que figura en su artículo 2, por más que ese capítulo fuera tumbado, el martes, por una votación que unió a la izquierda, la ultraderecha y hasta a una mitad de los diputados de Les Républicains (LR), único aliado posible para Emmanuel Macron pero que, sin embargo, ha mostrado sus fisuras durante el debate de la reforma.

Les Républicains tiene la mayoría en la Cámara Alta, lo que le dará más opciones de cohesionarse, primero, y de convencer después al Gobierno para que remodele algunos capítulos de una reforma cuya necesidad no ponen en ningún caso en duda ni derecha ni patronal francesas.

Así las cosas, los sindicatos buscaron ayer tomar aire dejando atrás la atmósfera cargada de la capital. Sus primeros espadas se desplazaron hasta Albi (Occitania), para remarcar que los territorios rurales y las ciudades medias están demostrando una fuerza movilizadora proporcionalmente más importante incluso que París.

Si se tiene en cuenta que LR cuenta aún con anclaje importante en esos territorios, en los que predomina el «sentimiento de abandono» respecto a París, se entiende mejor que esas marchas, plurales y heterogéneas, hayan hecho mella en algunos de sus parlamentarios, adscritos a corrientes de corte más social o popular.

En Baiona, la quinta jornada de movilización no fue tan importante como la del 11 de febrero cuando, con el factor a favor del fin de semana, la intersindical contó 25.000 manifestantes, cifra que las Policía rebajó hasta los 15.000.

Con todo, 10.000-12.000 personas, según los convocantes -4.300, según la Policía- secundaron una marcha que partió desde Saint-Esprit, para dirigirse a las estrechas calles del barrio de la Catedral antes de buscar de nuevo el Errobi.

La protesta ofreció una imagen fuerte, al llenar de gente los puentes que conectan Baiona Ttipia y Baiona Handia, antes de concluir en la explanada Roland Barthes, donde la quinta jornada de protesta dio paso a un momento de disfrute en torno a un pique-nique.