Raimundo FITERO
DE REOJO

La gente de bien

El hombre menguante, Núñez Feijóo, del que desconfían absolutamente todas las estructuras del poder que invierten en simulaciones democráticas para alcanzar los lugares adecuados y oportunos para seguir repartiendo dividendos y prebendas, en cuanto se aparta un poco de lo que lleva escrito por sus amanuenses, mete la pata de manera cada vez más desesperante porque siempre lo hace cuando parece que la obsesión de la bicéfala derecha extrema española tiene más cerca doblegar, destruir, derrumbar a Pedro Sánchez, ese hombre con un jardín político en el culo ya que casi todo lo que podría ser totalmente destructor según se presenta se le vuelve un incentivo. Y ahí le viene en una jaca castaña, nada menos que Ramón Tamames para completar el cuadro barroco al frente de la moción de censura de Vox.

Criticar las leyes de defensa de la libertad sexual de la mujeres o la de las posibilidades de autodeterminación de todas las personas con una frivolidad tan recalcitrante que muestra su minúscula sensibilidad social y su falta de criterio alguno, como decir de manera campanuda que dejen de molestar a la gente de bien, es de traca. Este hombre que tiene fotos con sus amigos narcos, que tiene una secuela terrorífica, se expresa para dejar claro que solamente son de bien, los que le votan. Por la gracia de dios. El resto somos estorbos dentro de su ansía totalitaria de gobernar ya, si fuera posible, no con un proceso electoral, sino con partidas de dominó simultáneas. Muchos nos sentimos identificados precisamente por no querer ser gente de bien, según esta idiocia genética elitista.