La crisis bancaria no cambia la hoja de ruta del BCE, que sube los tipos al 3,5%
La tensión de los últimos días en el sector bancario y en los mercados no han provocado un cambio de rumbo, ni siquiera de ritmo, en el Banco Central Europeo, que ha decidido subir medio punto los tipos de interés, que alcanzan máximos en quince años. Aunque también dice estar listo para aportar liquidez al sistema financiero si es necesario.

La enorme volatilidad que se vive en las últimas semanas, con el sector bancario arrasando las bolsas y las certidumbres, no ha alterado los planes del Banco Central Europeo (BCE), que ha decidido elevar los tipos de interés otro medio punto, para dejarlo en un 3,5%, el más alto desde octubre de 2008. Por su parte, la tasa de depósito alcanza el 3% y la de facilidad de préstamo, el 3,75%.
La institución que preside Christine Lagarde se atuvo en la reunión de ayer a su hoja de ruta y confirmó la subida -la sexta consecutiva- de los tipos pese a que en las horas previas se había especulado con la posibilidad de un incremento más moderado, de 0,25 puntos, sobre todo tras el desplome bursátil de Credit Suisse.
Lógicamente, este clima, casi de pánico el miércoles, sobrevoló la reunión del Consejo de Gobierno, que si bien sostuvo en un comunicado que «el sector bancario de la zona del euro tiene capacidad de resistencia y posiciones de capital y de liquidez sólidas», también dijo que el BCE tiene «los instrumentos de política monetaria necesarios para suministrar liquidez al sistema financiero de la zona del euro si fuera necesario». Añadió que está haciendo «atento seguimiento» de las actuales tensiones en los mercados y que está preparado para responder.
Inflación: demasiado elevada demasiado tiempo
Con todo, hoy por hoy la inflación sigue siendo la variable que determina las políticas del BCE. Según expuso, la institución prevé que «la inflación va a ser demasiado elevada demasiado tiempo» y que precisamente ha decidido subir los tipos para asegurar que vuelve al 2% a medio plazo. Y es que si bien la inflación general se desaceleró hasta el 8,5% en febrero, la subyacente aumentó hasta el 5,6%.
Otra cosa es si subir los tipos de interés en este contexto, donde los precios no suben por causa de la demanda sino por las limitaciones en la oferta, vaya a servir para algo. Hasta ahora no lo ha hecho y, al contrario, sí ha afectado a millones de economías familiares, vía hipoteca, y al propio sistema bancario, tal como estamos viendo estos días. Pese a ello, la institución con sede en Fráncfort sigue en la senda más ortodoxa de la política económica.
En rueda de prensa posterior a la reunión, Lagarde explicó que la subida fue aprobadapor «una amplia mayoría» y que solo «tres o cuatro» consejeros se opusieron a ella, «no porque discreparan sobre los principios, sino porque querían más tiempo y más datos».
No es posible determinar la senda
La presidenta del Banco Central Europeo, cuyas previsiones para fin de año contemplan un crecimiento económico en la eurozona del 1% y que la inflación se modere hasta el 5,3%, admitió que estos datos no han tenido en cuenta la crisis bancaria de estos días, y de cara al futuro, al ser cuestionada sobre posibles subidas de los tipos en próximas reuniones, respondió que «no es posible en este momento determinar cuál será la senda».
Sobre el posible impacto adverso de la subida de tipos anunciada ayer, la presidenta del BCE defendió que el sector bancario de la eurozona se encuentra actualmente en una posición completamente diferente a la de 2008: «Tenemos en mente lo que ha sucedido en el pasado, pero confiamos en que la de hoy ha sido una decisión robusta y necesaria».
Lagarde destacó, en cualquier caso, los mecanismos «fuertes y poderosos» disponibles en la «caja de herramientas» del BCE y expresó su «gran confianza» en la creatividad y eficiencia de los técnicos del organismo emisor por si fuera necesario dotarse de nuevos instrumentos, aunque defendió que las facilidades de crédito con las que cuenta el banco central de la zona euro son probablemente más amplias y accesibles que la de la Reserva Federal de EEUU.
«No veo necesidad de explorar alternativas y si fuera necesario confío en el staff para ver qué puede hacerse dentro del mandato», apuntó.
Yellen: «El sistema es sólido»
La mención de Lagarde a la Reserva Federal no fue casual, pues el terremoto que ha azotado al sector bancario estos días tiene su origen al otro lado del Atlántico, con la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) en el epicentro. Precisamente, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, aseguró ayer que el sistema bancario del país «es sólido» y que los ciudadanos esta- dounidenses pueden confiar en que sus depósitos «estarán ahí cuando los necesiten».
En una comparecencia en el Senado, Yellen destacó que, la pasada semana, el Gobierno adoptó «medidas decisivas» para estabilizar el sistema bancario. «Primero, trabajamos junto a la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos para proteger los depósitos», explicó, recordando que el mismo lunes los clientes del SVB podían acceder ya a todo el dinero de sus cuentas. Esto se hizo, añadió, sin utilizar fondos de los contribuyentes, ya que los que se usan para proteger los depósitos provienen de tasas que pagan los propios bancos.
Con todo, el pánico se ha extendido y ha acabado con otro banco, el Signature Bank, con sede en Nueva York. Y el First Republic Bank, igualmente afectado por esta crisis, estaría explorando opciones estratégicas que incluyen una potencial venta, según informó ayer la agencia Bloomberg.
Las agencias de calificación S&P Global Ratings y Fitch rebajaron el miércoles la calificación crediticia de esa entidad a la categoría de «bono basura» ante la salida de depósitos.
Credit Suisse pide un rescate de 54.000 millones de dólares
Credit Suisse anunció ayer que ha pedido prestado 50.000 millones de francos suizos (54.000 millones de dólares) al Banco Central Suizo (BNS) para «fortalecer de forma preventiva su liquidez», tras perder el miércoles un cuarto de su valor en bolsa. Las acciones de la entidad cayeron hasta un nivel insólito, por debajo de los dos francos suizos, algo jamás visto en sus 167 años de historia. Un desplome que arrastró a la baja a toda la bolsa europea.
Credit Suisse ya había solicitado la víspera al BNS y a la Autoridad Suiza de Supervisión del Mercado Financiero (FINMA) que hicieran una declaración de apoyo para calmar los mercados, y ambas instituciones emitieron un comunicado conjunto señalando que a pesar de los problemas del sector financiero en EEUU «no hay indicios que apunten a un riesgo de contagio para las entidades suizas». El BNS también anunció el miércoles que, de ser necesario, proveería de liquidez a Credit Suisse. GARA
Lakua vuelve a rebajar sus previsiones por la incertidumbre
El Gobierno de Lakua ha revisado a la baja el crecimiento previsto para 2023, hasta el 1,5%, y pronostica para el año que viene un crecimiento mayor, del 2,1%, con la creación de 20.000 empleos en esos dos años, 10.000 en cada uno de los ejercicios.
Esta revisión fue dada a conocer ayer por el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, quien recordó que la previsión en septiembre era de un crecimiento del 4,3% en 2022 y del 2,1% en 2023. La mitad de lo avanzado en marzo. Precisó que son previsiones «conservadoras y prudentes», ya que el nivel de incertidumbre «se mantiene muy elevado». «A las dudas que despierta la persistencia de la inflación subyacente, la política monetaria y la guerra de Ucrania, se unen los problemas que está atravesando el sistema bancario y que estamos viviendo con asombro y gran preocupación», advirtió, aunque pidió no hacer «alarmismo» tras la quiebra de SVB. Dijo que no cree que vaya a afectar a las entidades vascas, que están «perfectamente aisladas» y son «perfectamente solventes». GARA

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»

«Quiero que no siga explotando a la gente inmigrante»

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