Pastores evangélicos
Por si faltaba algo, hemos conocido que, desde hace años, cada jueves que se celebra pleno en la Asamblea de Madrid, están invitados dos pastores evangélicos que rezan por mandato bíblico a partir de la carta del apóstol Pablo a Timoteo (1 a Timoteo 2: 2-3): “Exhorto, pues, ante todo, a que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en eminencia.” En un mitin del trío de la ignorancia, Feijóo, Ayuso y Almeida, celebrado el pasado sábado para captar el voto “hispano”, intervino otro pastor evangélico, dato que no es irrelevante.
Cristianos protestantes, su presencia en política ha marcado de manera significativa la política iberoamericana, con el ejemplo más significativo de Bolsonaro que cabalgó hacia la presidencia de Brasil a lomos de las miles de iglesias y predicadores reaccionarios y autoritarios que se enriquecen afectando de manera insuperable a los habitantes de las zonas de pobreza. En Brasil, y en muchos otros lugares, tienen una fuerte influencia en las decisiones gubernamentales más allá de cualquier previsión que desde este catolicismo intransigente se pueda intuir en estos momentos.
La circunstancia es que Feijóo y González Pons han realizado declaraciones auténticamente desastrosas para su credibilidad. Son de un grado de indecencia política preocupante. Su angustia demoscópica los lleva a escupir la primera ocurrencia que escriben sus equipos de notable falta de inteligencia política. En la Cumbre Iberoamericana, el único jefe de estado no elegido en las urnas se llama Felipe VI.

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