El problema, está en los cimientos
La hegemonía político-social es esa que produce categorías binarias de desigualdad y establece estructuras de dominación, exclusión y marginación. Destruir estas concepciones obliga a modificar demasiadas cosas y a construir nuevas perspectivas de convivencia. En el ámbito de la cultura, como en el resto de los ámbitos sociales, siempre han existido defensores y preservadores del statu quo. Harold Bloom definió el concepto del canon, como «un edificio conceptual dentro del cual ampararse para la protección de unos principios éticos y estéticos juzgados como inviolables». A partir de esta definición, el canon se vincula con la preservación y el mantenimiento de un modelo normativo de civilización y cultura. Y es aquí donde comienza la controversia sobre la construcción de esos cimientos y la falta de rigor, diversidad de miradas y la cantidad de criterios vinculados a las elites y el poder. Recientemente, la arqueóloga Teresa Campos Lopez presentaba los resultados de la investigación “(Re)lectura feminista del patrimonio arqueológico en el País Vasco”, que nos lleva a pensar el modo en el que se ha construido nuestra historia y cómo, muchas veces, a partir de los hallazgos arqueológicos, hemos ficcionado de un modo impreciso y reduccionista la construcción de nuestra memoria histórica. Una construcción de los relatos compartidos que lleva lastrando demasiado tiempo nuestra convivencia.

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