«Necesitamos y debemos tener una Inteligencia Artificial feminista»
«Necesitamos y debemos tener una Inteligencia Artificial feminista», concluyeron Quan Zhou, Iratxe Gómez y Lorena Fernández, tres referentes en ciencia y tecnología, que debatieron ayer en una jornada de Emakunde sobre la perspectiva de género en este ámbito.

No queda otra que promover la perspectiva de género en el diseño de la Inteligencia Artificial, así como aumentar la presencia de mujeres en entornos científicos-tecnológicos, si se quieren mitigar los sesgos machistas que controlan la Inteligencia Artificial. «Necesitamos y debemos tener una Inteligencia Artificial feminista», defendieron ayer en Bilbo Quan Zhou, Lorena Fernández e Iratxe Gómez.
En la presentación de la jornada, la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Nerea Melgosa, advirtió de las «nuevas preocupaciones» que se abren en un escenario de desarrollo tecnológico. «Por ejemplo», expuso, «el riesgo de separar artificialmente la tecnología del contexto social y de la complejidad de la sociedad. O conocer cómo afectan los roles y estereotipos sexistas a los sistemas algorítmicos».
En un debate en formato podcast, la creadora Quan Zhou; Iratxe Gómez, la zamudioarra que pone voz a Siri, el asistente virtual de Apple; y la ingeniera informática Lorena Fernández dialogaron acerca de la realidad de un mundo tecnológico copado por hombres en el que se transmiten valores que poco tienen que ver con el feminismo.
UN MUNDO MACHISTA
En una conversación distendida, que dio pie a más de una carcajada entre las asistentes, Zhou recordó que el 75% de hombres copan las empresas tecnológicas referentes, al tiempo que Fernández pidió que se tenga en cuenta, por ejemplo, el sesgo machista del traductor de Google que utilizan millones de personas a diario.
En el tono irónico en que transcurrió la charla entre estas tres mujeres, Gómez, que es también profesora, habló de cómo las voces de los navegadores de los automóviles pasaron de ser masculinas a femeninas, aunque reconoció que costó, porque los responsables de la industria automovilística se resistían a reconocer las ventajas de que fuera una mujer quien nos dirigiese en el vehículo.
Fernández puso otro ejemplo sangrante, como es la normalización de los acentos neutros en los call center, donde sobre todo trabajan mujeres migrantes, a través de asistentes virtuales.
Coincidieron en la importancia de que exista diversidad en los equipos humanos que trabajan en Inteligencia Artificial, también en los datos que se introducen para ir acabando en lo posible con los sesgos, así como en las empresas tecnológicas desde una perspectiva ética y de género.
En el mundo científico-tecnológico, alertaron sobre la desaparición de las mujeres en las ingenierías informáticas y también en las matemáticas, algo que hay que revertir si se aspira a una Inteligencia Artificial feminista en un «mundo patriarcal y machista».
Miren Elgarresta, directora de Emakunde, destacó que «es necesario pensar en el mundo de la ciencia y la tecnología como una oportunidad para acelerar la consecución de la igualdad».
Una tecnología digital «sensible al género», apuntó, representa «una oportunidad única para el empoderamiento de las mujeres, para su participación en el diseño de la tecnología y para la eliminación de todas las formas de desigualdad en la era digital».

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