Resistencia
Me cuentan que ya no compran más libros, que si entra en casa uno nuevo sale otro, que leen ya solamente en formato electrónico; hablo de amigos lectores, cada vez más me cuentan que quieren desalojar la casa de libros, como si de repente se tratara de un okupa incómodo y pertinaz, que si el marido o la compañera o la hija les ha dado un ultimátum.
En muchos casos hago hueco en mi pequeña buhardilla a algunos de esos libros repentinamente indeseables, y entonces alguien me pregunta alarmado que dónde los meto, o me miran como pensando el friky este vaya casa que tendrá.
Pero en esos momentos me reafirmo: mantener contra viento y marea, y absorbentes agujeros negros digitales, el formato físico, hoy más que nunca, no es un acto de frikismo ni de nostalgia sino de resistencia; la colección propia libre y gozosamente elegida como acto de insumisión frente a esos que se han erigido en sonrientes dictadores de nuestras existencias a simple golpe de clic, rebeldía ante la progresiva imposición y a la mirada única impuesta por las grandes corporaciones opacas que rigen nuestros días . Y no solo los libros, igualmente discos, cedés, videos, deuvedés…

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

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«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»
