Albanese reprocha a los aliados de Israel complicidad con el genocidio
La relatora de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesa Albanese, llamó la atención sobre el apoyo militar, político y diplomático de los aliados de Israel que han sustentado las atrocidades cometidas en Gaza y advirtió del crimen que supone la complicidad con el genocidio. Albanese pidió sanciones para Israel, que ya ha desplegado tanques para el anunciado asalto a Rafah.

La relatora de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, una de las voces más críticas con los crímenes israelíes en Gaza y Cisjordania, dirigió ayer su reproche a los aliados de Israel que sustentan su impunidad. Albanese pidió investigar si el apoyo político y militar a Israel por parte de varios países occidentales puede equivaler a complicidad con genocidio.
«La complicidad con el genocidio es un crimen en sí mismo bajo la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio», advirtió la relatora de Naciones Unidas después de una visita a Egipto y Jordania para evaluar la situación de los palestinos en Gaza y Cisjordania.
Albanese cree que se debe investigar hasta qué punto la ayuda, «tanto política como militar que ha sido concedida a Israel por un número de países -principalmente por Estados Unidos-, puede equivaler a complicidad». Lo dijo al día siguiente de que el presidente de EEUU, Joe Biden, firmara la ayuda militar por un valor de unos 24.000 millones de euros, en lo que calificó como «un gran día para la paz».
La relatora también denunció que la situación en la Franja de Gaza incluso ha empeorado después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitiera un fallo ordenando a Israel evitar el genocidio en el enclave palestino, lo que ha tenido consecuencias «graves y a largo plazo». «La mayoría de los palestinos que conocí han sufrido lesiones catastrófica», explicó.
La CIJ emitió un segundo conjunto de medidas preliminares el pasado 28 de marzo para que «Israel ponga fin a su posible conducta genocida», igualmente ignorado.
Puso como ejemplo los obstáculos a la entrada de ayuda humanitaria a Gaza, donde la desnutrición se ha vuelto crónica, mientras siguen sin abrirse los pasos terrestres para que ingresen las cantidades necesarias de asistencia y cubrir las necesidades más básicas de los palestinos. Criticó que medidas como los lanzamientos aéreos y corredores marítimos son «tremendamente inadecuadas para aliviar la catástrofe humanitaria que ha creado el ataque de Israel», un «mero paliativo».
En este sentido, pidió que la atención de la comunidad internacional, en referencia a las potencias occidentales, se centre en «hacer lo que esté a su alcance para impedir la limpieza étnica de los palestinos», la consecuencia más probable.
«Las políticas israelíes que abarcan el territorio palestino ocupado están, sin duda, poniendo en peligro la existencia palestina en su tierra, en lo que queda de su tierra», lamentó la relatora de Naciones Unidas.
Finalmente, reclamó sanciones económicas, diplomáticas y políticas «inmediatas e incondicionales» a Israel por haber incumplido sus obligaciones internacionales y planteó, sobre todo, embargos de armas y petróleo.
Albanese planteó estas exigencias después de escuchar historias de palestinos y otros testigos que conoció durante su viaje, que profundizaron en «las atrocidades de las que el mundo ya ha sido testigo».
Una de esas últimas atrocidades son las fosas comunes de las que se siguen exhumando cuerpos en el complejo hospitalario Nasser, en Jan Yunis. La mayoría no pueden ser identificados por su estado de descomposición o por estar mutilados. Algunos cuerpos muestras signos de haber sido torturados y ejecutados con disparos en la nuca. Hasta una veintena pudieron ser enterrados vivos, según los miembros de Protección Civil que los están recuperando.
También han aparecido niños, cuerpos maniatados, personal aún con sus batas y pacientes con los goteros usados en las salas de operaciones o de recuperación. Las muestras de horror han llevado a que la ONU y numerosos países, incluidos aliados de Israel, exijan una investigación.
Mientras tanto, el gabinete de guerra de Israel se reunió ayer para tratar los pasos a seguir ante la anunciada invasión terrestre de Rafah y el Ejército sionista ha concentrado una treintena de tanques y vehículos blindados a lo largo de la divisoria con el sur de Gaza, algunos transportados ayer mismo, en lo que podrían ser los preparativos para el asalto de Rafah.
Los bombardeos dejaron ayer al menos 43 muertos más, entre ellos el periodista Mohamed Basam al-Yamal, en un ataque contra su vivienda en Rafah en la que mataron también a otras siete personas, la mayoría niños, que habían huido de Jan Yunis y se refugiaban en la casa familiar.
Con la muerte de Al-Yamal, el número de periodistas que Israel ha matado en Gaza asciende ya a 141.
Más represión y más protestas en las universidades de EEUU
Cientos de detenciones, policías fuertemente armados enfrentados a estudiantes que no cejan: la represión sigue aumentando en las universidades estadounidenses, pero no hace disminuir las manifestaciones contra la agresión a Gaza. Al contario. de Los Ángeles a Nueva York, de Austin a Boston, de Princeton a Harvard, el movimiento estudiantil propalestino crece cada hora desde el primer centenar de detenidos en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Escenas similares se suceden en todo el país: los estudiantes instalan tiendas de campaña en sus campus para denunciar el apoyo militar de EEUU a Israel y los ataques en Gaza. Luego son desalojados por agentes de policía con equipo antidisturbios y pistolas eléctricas, a petición de sus universidades. Casi un centenar fueron detenidos en la Universidad del Sur de California (USC) donde las patrullas policiales seguían ayer. El miércoles, más de un centenar de manifestantes fueron detenidos cerca del Emerson College, en Boston. A miles de kilómetros de distancia, agentes montados detuvieron a estudiantes de la Universidad de Texas, en Austin, que reprocharon a los policías su violencia comparada con la pasividad que permitió la matanza del colegio de Uvalde en mayo de 2022. A primeras horas de ayer se instaló un nuevo campamento en Washington, donde hoy está prevista una manifestación. Desde el campus de Columbia, el líder republicano en el Congreso, Mike Johnson, pidió movilizar a la Guardia Nacional en los campus plagados, según él, de un «virus de antisemitismo», una acusación que intenta criminalizar toda la solidaridad con Palestina. La amenaza de Johnson resuena dolorosamente en EEUU: el 4 de mayo de 1970, la Guardia Nacional de Ohio abrió fuego en la Universidad Estatal de Kent contra manifestantes contra la guerra de Vietnam. Cuatro estudiantes murieron.GARA

Un llamamiento a la esperanza en el último adiós a «Peixoto»

«Energetikoki, Euskal Herrian Trumpen bandoan gaude»

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes
