El fiscal imputa a la pareja la «muerte salvaje» de una mujer en Lapurdi
El procurador de Baiona, Jerome Bourrier, solicitó ayer la apertura de causa judicial para esclarecer el «crimen salvaje» de una mujer de 34 años en Donibane Lohizune. Una movilización denunciará, esta tarde, en la localidad labortana este «asesinato machista» cometido por un hombre que estaba en el radar policial desde enero.

El procurador de Baiona convocó ayer a los medios de comunicación para informarles de la investigación abierta para esclarecer la muerte de una mujer el viernes en Donibane Lohizune, un acto del que responsabilizó a la pareja de la víctima y al que se refirió como «crimen salvaje».
La mujer, de 34 años de edad, vivía desde hace aproximadamente una década con su pareja y presunto responsable de su muerte, un hombre de 37 años de edad, en Lapurdi. La mujer fue hallada muerta en el Hotel de Paris, situado frente a la estación de tren de Donibane Lohizune.
La pareja pernoctaba en el establecimiento desde el 1 de mayo, cuando la mujer se marchó del hospital en que permanecía ingresada desde que el 14 de abril resultara herida grave al caer desde el quinto piso del Hotel Ibis, en la cercana localidad de Ziburu.
La pareja tenía previsto marcharse a la región parisina, el 3 de mayo. El hombre acudió a la recepción para informar de que saldrían un poco más tarde del hotel, a eso de las 13.00, «porque su mujer quería darse una ducha». El presunto agresor se tomó un zumo de fruta y con la misma «actitud tranquila» llamó a los servicios de urgencias para hacerles saber que su pareja «había sufrido unas heridas leves» causadas por una disputa.
La Policía se encontró en la habitación con una escena que superaba con creces el relato del hombre. El procurador de Baiona ha solicitado que sea imputado por «asesinato».
La mujer yacía, sobre el vientre, en la cama. Tenía los tobillos y las muñecas atadas con unas cuerdas hechas con tela de la almohada y fuertemente anudadas a la espalda. Las contradicciones en que habría incurrido el hombre en sus declaraciones en comisaría confirman las sospechas de la Policía y Ministerio Fiscal sobre su responsabilidad en ese «crimen machista» que esta tarde, a las 19.00, denunciará el movimiento feminista de Ipar Euskal Herria.
EXTRAÑA VIGILANCIA
A la espera de que se practique la autopsia, la Fiscalía baraja que el hombre mató a la mujer a mazazos. El detenido no lo ha reconocido y habla, de forma inconexa, de que «golpeó con un martillo a los monstruos que le amenazaban». Sin entrar en consideraciones médicas, el procurador dibujó, con detalle, la «huida hacia adelante» de una pareja que dejó su residencia en Bidarte para vagar de hotel en hotel en una «bajada a los infiernos» en la que no faltaban, dijo Bourrier, las drogas, la prostitución, la violencia «y el temor a caer en manos de la mafia belga». Síntomas que afloraron ya, el 25 de enero de 2024, cuando la mujer denunció a la Policía haber sido agredida con un hacha «por un desconocido» y el hombre evocó una disputa conyugal. Ni entonces ni tras su breve arresto por la caída de su pareja, el 14 de abril, se abrió causa por violencia machista. «La mujer le exculpó en distintas ocasiones», justificó Bourrier.

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