M. UBIRIA
DONIBANE LOHIZUNE

Denuncian en la calle las fallas oficiales en el crimen de Donibane Lohizune

El llamamiento del movimiento feminista a responder al crimen machista ocurrido el viernes en Donibane Lohizune llevó, ayer tarde, la denuncia de «una Justicia que no funciona» a las calles de Euskal Herria. La plaza Louis XIV de la localidad labortana acogió una nutrida concentración en la que se puso de manifiesto que, pese a los antecedentes, no se protegió a la víctima.

La concentración en la plaza Louis XIV dio paso a una marcha que culminó ante el Hotel de París, donde apareció muerta la mujer.
La concentración en la plaza Louis XIV dio paso a una marcha que culminó ante el Hotel de París, donde apareció muerta la mujer. (Guillaume FAUVEAU)

La muerte de una mujer de 34 años de edad a manos de su pareja, ocurrida el viernes, en un hotel de Donibane Lohizune, ha sacado nuevamente a la luz las fallas en los protocolos para proteger a las víctimas de la violencia sexista.

El malestar y la preocupación generados por las circunstancias que rodearon ese fallecimiento se trasladaron ayer a las plazas de Euskal Herria. A iniciativa de Emakumeen Mundu Martxa, la denuncia de «una Justicia que no funciona para las mujeres» se extendía a distintas localidades, aunque la referencia principal de la protesta fue Donibane Lohizune.

La plaza Louis XIV, que dista apenas unos centenares de metros del Hotel de Paris donde la Policía localizó el cuerpo sin vida de la mujer, acogió una nutrida protesta, que reunió a unas 250 personas, y en el acto se lanzó un claro «estamos hartas ante tanta violencia machista».

La protesta tenía lugar en la plaza que da acceso al Ayuntamiento local, una institución que, al igual que el resto de los órganos representativos de Ipar Euskal Herria, ha guardado silencio ante una muerte que, por su virulencia -la mujer fue atada de pies y manos y su agresor le infligió repetidos golpes con un martillo- y por la serie de antecedentes -hasta dos veces se tomó declaración a la pareja de la víctima por hechos que hacían sospechar del maltrato- ha hecho aflorar no solo la consternación social sino también la desconfianza frente a la actuación oficial.

Varios miembros de la corporación municipal lohizundarra se unieron a la concentración, en la que no se dejo ver el alcalde, Jean-François Hirigoyen. Sí acudió al acto, desde la vecina Ziburu, el primer edil, Eneko Aldana, acompañado por varios miembros más del consejo municipal que preside.

Tras varios minutos de concentración silenciosa, dos representantes del movimiento feminista tomaron la palabra para denunciar, con firmeza, «que nos hayan negado conocer incluso el nombre de la víctima», para la que solicitaron un fuerte aplauso.

«La Justicia debe proteger», rezaba el cartel de una veterana manifestante, y a ese abandono de que fue objeto la mujer fallecida se refirieron las portavoces. Dirigieron una dura crítica a las explicaciones ofrecidas, el domingo, por el procurador de Baiona, Jerôme Bourrier, y le preguntaron por qué, a la vista de los antecedentes, y particularmente tras la caída de la mujer de un quinto piso del Hotel Ibis, de Ziburu, el pasado 14 de abril, no aplicó ningún protocolo efectivo al hombre para el que, ya cometido el crimen, ha solicitado la imputación por «asesinato con premeditación».

¿POR QUÉ VUESTRO SILENCIO?

«La Policía, la Fiscalía y los jueces tienen responsabilidades», señalaron a continuación, para remarcar que «este crimen machista pudo haberse evitado pero no se evitó».

A la vista de las distintas fallas, en el ámbito policial y judicial, que concurren en éste y otros casos de violencia machista, calificaron de «hipócrita» la intención mostrada recientemente por el Gobierno francés de «hacer de la lucha contra la violencia que sufren las mujeres una prioridad».

Sin embargo, el movimiento feminista de Ipar Euskal Herria se mostró especialmente «dolorido» por el pesado silencio oficial que ha envuelto el crimen. Y preguntaron a representantes institucionales de Ipar Euskal Herria: ¿Por qué la violencia machista no merece una reacción política?