Marcel PENA
ELECCIONES EN CATALUNTA

La fuerza antiinmigración que podría ser clave en el Parlament

Sílvia Orriols es la cara visible de Aliança Catalana, una formación que nació a nivel municipal y que podría acabar por ser decisiva en el Parlament tras los comicios del domingo. Tras un marcado discurso antiinmigración, Aliança Catalana proclama una liberalización de la economía y la necesidad de declarar la independencia.

Acto de arranque de campaña de Aliança Catalana en Ripoll, conn la intervención de su cabeza de lista Sílvia Orriols, que es al mismo tiempo alcaldesa de esta localidad gerundense.
Acto de arranque de campaña de Aliança Catalana en Ripoll, conn la intervención de su cabeza de lista Sílvia Orriols, que es al mismo tiempo alcaldesa de esta localidad gerundense. (Gloria SÁNCHEZ | EUROPA PRESS)

Las elecciones del 12 de mayo en Catalunya podrían suponer la entrada en el Parlament de una nueva fuerza independentista, Aliança Catalana (AC). Liderada por la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, la formación ha sido tachada de «extrema derecha» e «islamófoba» por su discurso antiinmigración, lo que le ha acarreado que el resto de partidos haya rechazado llegar a acuerdos con ella. Ahora pretende aprovechar el éxito cosechado en esa localidad de Girona para lograr su desembarco a nivel nacional.

Dentro de su programa electoral para las elecciones autonómicas del domingo, Aliança Catalana destaca tres «ejes de acción»: nacionalismo, riqueza e inmigración. Respecto al primer punto, el mensaje de puertas hacia fuera es una fuerte crítica al «procés» o, mejor dicho, al «procesismo», apostando por una «declaración unilateral de independencia y la toma de control del territorio».

En el apartado económico, de marcado carácter liberal, Aliança Catalana apuesta por una «rebaja de los impuestos generalizada» porque son de la opinión de que «el dinero, donde mejor está, es en tu bolsillo». Además, apuntan que uno de los «mayores retos» es reindustrializar Catalunya, proceso que debería llevar a la «recatalanización». En esta línea, la formación se muestra como firme defensora de la «propiedad privada».

Finalmente, la punta de lanza de su discurso es la trilogía «inmigración, integración y asilo». Según su programa, el Estado español «ha llenado Catalunya de inmigrantes del tercer mundo», lo que vincula con la bajada de los salarios o saturación hospitalaria. Por todo ello, proponen aplicar una «moratoria en inmigración».

«Hemos venido a ofreceros un Estado catalán que cierre las mezquitas que predican contra Occidente e ilegalice las asociaciones islámicas vinculadas a procesos de radicalización, como el que hubo en Ripoll», dijo Sílvia Orriols en el acto de inicio de campaña celebrado en la capital del Ripollès.

Fundado en octubre de 2020, el origen del actual núcleo de Aliança Catalana se podría situar en 2017, tras los atentados de Barcelona y Cambrils en los que murieron dieciséis personas. El ataque, que consistió en un atropello indiscriminado en el paseo de Las Ramblas de la capital catalana, fue reivindicado por el ISIS. Cinco atacantes fueron abatidos posteriormente por las fuerzas policiales en Cambrils, antes causaron varios y mataron a una mujer a la que apuñalaron. El pueblo natal de Sílvia Orriols había sido el hogar de algunos de los autores de la matanza, así como del que se considera que fue su inductor, Abdelbaki Es Satty, conocido como «el imán de Ripoll».

Si bien en la población ya existía una parte del electorado contraria a la inmigración, como demuestran los 122 votos cosechados por Plataforma per Catalunya en 2015, es a partir de 2017 cuando los resultados estos partidos se disparan: 615 en 2019 entre el Front Nacional de Catalunya (503) y Som Catalans (112), resultando elegida Orriols concejal por la primera formación; y 1.401 y seis representantes en 2023, todos ellos de Aliança Catalana. Según los datos del Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat), a 1 de enero de 2023, 1.694 de los 10.818 habitantes de Ripoll eran de origen extranjero, un 15,66%.

Aunque comenzó su andadura política con el FNC en las elecciones municipales de 2019, en marzo de 2020 Orriols comunicaba que tanto ella como el resto de miembros que habían conformado la lista en el municipio abandonaban el partido. «Ante el miedo y los complejos de la actual directiva del partido a la hora de afrontar la grave situación nacional y el problema de la inmigración, he decidido no hacerme militante y salir del grupo municipal del Front en el Consistorio de Ripoll de forma definitiva e irrevocable», explicó entonces Orriols en un comunicado, anunciando un «periodo de reflexión» para «trasladar la experiencia municipal de Ripoll a toda la Nación Catalana». Meses más tarde sería una de las fundadoras de Aliança Catalana.

POR ENCIMA DEL 30%

Las elecciones locales de mayo de 2023 supusieron la confirmación del proyecto de Orriols. Aliança Catalana conseguía ser la fuerza más votada en Ripoll, merced de los 1.401 votos conseguidos, un 30,76% del total. Sin embargo, se abría un periodo de incertidumbre en el que parecía difícil que la líder de la lista más votada alcanzara el bastón de mando, ya que el resto de partidos pedían aplicar un «cordón sanitario».

Finalmente, las desavenencias entre Junts, PSC, ERC y la CUP, los cuatro partidos que debían unirse para consensuar una candidatura alternativa, permitieron que la aspirante de Aliança Catalana tomara posesión del cargo de alcaldesa, gobernando en minoría.

En esas mismas elecciones, Aliança Catalana logró dos ediles más: Roger Saborit, en Manellu; y Albert Puig, en Ribera d’Ondara. Este último, tras pactar con ERC una moción de censura contra el alcalde del PSC, asumió el pasado febrero de formar temporal la Alcaldía del municipio, de poco más de 450 habitantes y con un panorama demográfico muy distinto al de Ripoll, ya que cuenta apenas con una quincena de vecinos de origen extranjero.

CON EL PIE CAMBIADO

El adelanto electoral anunciado por el president Pere Aragonès el pasado 13 de marzo pilló con el pie cambiado a Aliança Catalana, que tuvo que activar a su militancia de cara a conseguir los avales necesarios para presentarse en las cuatro circunscripciones, algo que finalmente consiguieron. Ante la imposibilidad de someter la decisión a las bases, Orriols anunció finalmente que ella sería la candidata a presidenta. No hay ningún impedimento para compatibilizar el acta de diputada en el Parlament y, a la vez, una alcaldía.

Las encuestas publicadas hasta el momento muestran predicciones dispares respecto a las posibilidades de Aliança Catalana de entrar en el Parlament. Si bien algunos sondeos la dejan como fuerza extraparlamentaria, con menos del 3% de los votos, la encuesta del diario ‘‘Ara’’ publicada el pasado domingo vaticina que podría lograr entre 2 y 7 escaños, lo que propiciaría que los de Orriols fueran clave a la hora de conformar una hipotética mayoría independentista.

Este escenario pondría en un compromiso al independentismo, ya que tanto Pere Aragonès (ERC) como Carles Puigdemont (Junts) han mostrado su rechazo público a ser investidos con el apoyo de Aliança Catalana, formación que tildan de «ultraderecha». Además, ERC, Comuns y la CUP firmaron en su día un compromiso para no pactar con Vox ni con Aliança Catalana después del 12M, en una declaración para combatir «el racismo y la extrema derecha».

Sílvia Orriols, en cambio, se mostró dispuesta a entablar conversaciones con Junts en caso de necesitar su apoyo para investir a Puigdemont. Un apoyo «siempre condicionado», eso sí, a trabajar por una declaración unilateral de independencia y a un control «estricto» de la inmigración.

El posible «voto de castigo» independentista contra los partidos que han liderado el «procés» y los indecisos movidos por la cuestión migratoria determinarán las opciones de Aliança Catalana el próximo 12 de mayo. «Os pido que seáis conscientes de que podríamos estar ante la último oportunidad de salvar lo que somos; el tiempo de Catalunya se agota», alertaba Orriols en el mitin de Ripoll. Veremos si la población catalana recoge el guante.