SUEÑA UN CASTILLO Y LO LEVANTA EN SU PATIO
Un neerlandés ha construido un castillo en el jardín del patio trasero de su casa. Asegura, como Salvador Dalí, que no está loco.

Gerry Halman, un neerlandés que hizo dinero con una tienda disfraces, ahora se hace llamar Lord Gregorio. Es el dueño de un castillo de fantasía que él mismo construyó en el jardín trasero de su casa, tras vislumbrarlo en un sueño. Asegura que no está loco y lo hace parafraseando a Salvafor Dalí: «La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco». Su castillo está plagado de armaduras y de maniquíes, así como de otros tesoros que ha ido recabando a lo largo de sus viajes. Una lámpara de araña metálica traída de Estambul y unas barandillas de estilo art nouveau encontradas en Libia decoran el gran vestíbulo. Unas señales grabadas en madera que proceden del vagón restaurante del Orient Express invitan a los presentes a no orinar en el suelo. Su esposa, algo resignada, sostiene que el castillo «le gusta», pero que ella no se implica en el proyecto. Lord Gregorio, por su parte, no lo da nunca por terminado y confía en que sean sus hijos los que añadan los últimos detalles. A quien sí ha consquistado con su tarea ha sido a su nieta, Sara. «Poca gente puede decir que su abuelo es el dueño de un lugar como éste», asegura la niña.

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