Novena victoria casera para alcanzar la décima plaza y un millón de euros más
La escuadra albiazul cerró su curso en Mendizorrotza con un nuevo triunfo como local, que se fraguó antes del primer cuarto de hora con un gol de Carlos Vicente en un duelo bronco, con 13 amarillas y más de un enganchón, también en los banquillos.

El Alavés puso el broche de oro a su sobresaliente temporada casera con un nuevo triunfo en Mendizorrotza, que vivió todo un fiestón para celebrar la permanencia. La novena victoria de la temporada se fraguó sin que se cumpliese el primer cuarto de hora, cuando Carlos Vicente controló con mucha calidad un envío largo que acabó con un chut cruzado que golpeó en Gastón y despistó a David Soria.
Sobre una intensa lluvia, los dos contendientes, con un estilo muy similar, se afanaron en cerrarse sus respectivos caminos durante al menos los primeros diez minutos de juego. Hasta que Carlos Vicente acertó con las redes contrarias, no sin suspense, pues tuvo que ser el VAR quien confirmase la posición correcta del futbolista maño.
La ventaja en el marcador le facilitó las cosas a los anfitriones, que dominaron de cabo a rabo a su adversario, más afanado en cortar el juego con numerosas faltas que en crear uno propio ofensivo. Así, entre el estado del terreno de juego, pesado y resbaladizo por el agua caída, y el estilo futbolístico del Getafe, el encuentro fue cayendo en unos derroteros bastante broncos.
Siete tarjetas amarillas vieron ambas escuadras -cinco para los visitantes, dos a miembros del banquillo- y el cuadro madrileño acumuló nada menos que quince faltas en este primer periodo. El Alavés pudo aumentar su cuenta goleadora con una segunda diana, esta vez bien anulada, por posición antirreglamentaria de Giuliano (m.21), y con un remate al larguero de Kike García (m.27) tras asistencia del italiano.
Precisamente el delantero conquense se vio obligado a retirarse lesionado en el minuto 41, al igual que Milla y Carmona, en este último caso por decisión táctica, ya que el Getafe cambió a defensa de cuatro a la vista de su paupérrimo rendimiento.
ENGANCHONES FINALES
No faltó la polémica en el inicio del segundo tiempo. Un posible penalti sobre Samu, con agarrón que se inicia fuera del área y continúa dentro, al que el trencilla hizo caso omiso y tampoco entró el VAR, y una posible segunda amarilla de Rico por pisotón a Benavídez, aunque este último fue el que la acabó viendo.
El encuentro, además, se fue equilibrando, con el Getafe llegando de manera más asidua, aunque sin colmillo. Owono, bien posicionado, detuvo un par de disparos azulones, el segundo obra de Greenwood (m.59), al que Mendizorrotza increpó, como ha ocurrido en otros campos.
Al cuarto de hora, despertó el Alavés con un zurdazo de Samu (m.66) que se marchó arriba tras controlar con el pecho y un intento de gol olímpico de Carlos Vicente (m.68) que sacó, no sin apuros, Soria. En ese toma y daca, no exento de más amonestaciones -al final fueron nada menos que 13-, Greenwood protagonizó un slalom en el minuto 84, pero llegó a trompicones para acabar rematando alto.
No podía acabar bien el choque, con un par de enganchones finalizado el envite, entre Samu y Moriba sobre el césped, además de un rifirrafe ya entrando a vestuarios con Bordalás como protagonista.

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