Incapacidad permanente para un trabajador con silicosis despedido
Un juzgado de Donostia ha reconocido la incapacidad permanente total por enfermedad profesional a un trabajador afectado de silicosis simple que fue despedido. Y un juzgado de Bilbo ha condenado a Cofivacasa por la muerte de un trabajador por exposición a amianto.

El Juzgado de lo Social Número 2 de Donostia ha reconocido a un trabajador una incapacidad permanente total por enfermedad profesional debido a la silicosis simple que padece desde 2014.
En un comunicado, CCOO-Euskadi explicó que A.B.O., de 49 años, fue despedido después de que el servicio de prevención de Construcciones Lahia SL alegara la inexistencia de un puesto de trabajo en el que no haya exposición a sílice cristalina.
Durante su vida laboral, trabajó en varias empresas en las que existía exposición a dicho material. Durante 21 años formó parte como socio trabajador de la Cooperativa Azkoitiana Industrial, y la última empresa en la que estuvo fue Construcciones Lahia SL, que, según el sindicato, «le despide una vez que el servicio de prevención le reconoce como apto con limitaciones para tareas con exposición a sílice cristalina, alegándose por parte de la empresa la inexistencia de un puesto de trabajo compatible».
CCOO advirtió de que el reconocimiento de este grado de incapacidad implica que el trabajador, cucharero de fundición, no puede desempeñar su trabajo habitual.
MUERTE POR AMIANTO
Por otro lado, Asviamie, la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi, anunció ayer que el Juzgado de lo Social Número 9 de Bilbo ha estimado la demanda de la viuda y del hijo de Juanjo A.Z., que trabajó en Aceros de Llodio y falleció en 2019. Condena a Cofivacasa al pago de 102.021,94 euros a la viuda y 27.425,25 euros al hijo, y absuelve a Sidenor .
En un comunicado, Asviamie indicó que Juanjo A.Z. trabajó entre 1966 y 1982 en Aceros de Llodio-Acenor como camionero, «trasladando toneladas de escoria y residuos de la fundición (amianto, sílice...) al vertedero, generándose polvo en la carga y vertido, mientras no se utilizaba una protección respiratoria».
En 2012, le diagnosticaron una fibrosis pulmonar idiopática, es decir, de origen desconocido. Falleció en 2019 por asbestosis, tal y como confirmó la autopsia, realizada a petición de la familia.
La asociación censuró que «resulta preocupante y escandaloso que, para diagnosticar la diferencia entre una fibrosis pulmonar idiopática y la asbestosis pulmonar, con más razón, al tratarse de un trabajador siderúrgico con prolongada atención hospitalaria por dicha enfermedad, sea necesaria una autopsia, a petición familiar, tras su fallecimiento».

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