Amaia U. LASAGABASTER

DOS TALENTOS CON DIFERENTE PERFIL Y PASADO COMÚN SE CITAN EN SAN MAMÉS

El Barcelona de Irene Paredes y el Olympique de Lyon de Damaris Egurrola disputan el sábado la final de la Champions League. Las dos jugaron en el Athletic, donde coincidieron con Vanesa Gimbert. La bergararra habla para GARA de sus excompañeras, que le han arrebatado el honor de ser la futbolista vasca más laureada.

A la izquierda, Damaris Egurrola en un entrenamiento del Olympique. A la derecha, Irene Paredes saluda a la afición en la última visita copera del Barcelona a San Mamés.
A la izquierda, Damaris Egurrola en un entrenamiento del Olympique. A la derecha, Irene Paredes saluda a la afición en la última visita copera del Barcelona a San Mamés. (OL - Aritz LOIOLA | FOKU)

Será que el talento tiende a asociarse pero Irene Paredes y Damaris Egurrola, coincidieron en el Athletic con Vanesa Gimbert, nuestra futbolista con mejor palmarés hasta que la guipuzcoana y la vizcaina empezaron a coleccionar laureles. Gimbert fue también, junto a Maider Castillo, la primera vasca que participó en el torneo continental -entonces Copa Femenina de la UEFA-, con aquel Levante de los primeros 2000. Más de dos décadas después, el sábado acudirá a San Mamés a disfrutar con la final de una Champions League que «poco tiene que ver» con la que conoció en su primera edición.

No puede decirse lo mismo de la defensa del Barcelona y la centrocampista del Olympique, que despuntaron rápido. Gimbert -hoy en día Directora de partido en la Liga F- no oculta que Paredes, «una buena amiga» con la que compartió habitación a menudo, es su ojito derecho. «Se merece todo lo bueno que le pase, de todas las que hemos compartido vestuario con ella seguro que solo oyes buenas palabras como profesional y como persona», asegura sobre la de Legazpi, que tenía 22 años cuando se encontraron en Lezama. «Ya demostraba madurez y una cabeza muy bien amueblada, un profesionalismo espectacular. La conocía de habernos enfrentado y ya se veía su nivel. Cuando le conoces de cerca te queda claro todo el trabajo que hay detrás, cómo se ha cuidado siempre al máximo y la personalidad que tiene. Que sea capitana en todos los equipos ya te dice mucho de su carácter, de su compromiso, de su entrega, de su profesionalidad y de lo que significa para cada vestuario en el que está».

No es solo, claro, una cuestión de carácter. De su fútbol destaca «su capacidad para leer el partido, la calidad para sacar el balón, la contundencia pese a la elegancia con la que juega... Y además tiene gol, va al balón parado como pocas». Virtudes que han crecido con los años «por la experiencia que ha ido acumulando y porque entrena y juega con las mejores del mundo y se enfrenta a las mejores del mundo también».

Entre esas a las que se enfrenta estará el sábado Damaris Egurrola, que debutó con el Athletic en la temporada 2015/16, la última de Paredes con la camiseta rojiblanca y también la última en la que el título de Liga fue a Lezama. Con solo 16 años, «que jugase algunos partidos teniendo una plantilla tan competitiva y estando peleando por la Liga, ya te dice algo», explica Gimbert, que reconoce que la centrocampista vizcaina sí le ha sorprendido. «No porque esté en el Olympique, sino por lo rápido que ha ido. Voy a reconocer que no habría dicho que con 24 años fuera a tener ya Ligas, una Champions, pudiera ganar otra ahora...».

También «a ‘Dama’ se le veía que tenía mucha calidad. Y una zurda...», recuerda. Destaca su «colocación, la templanza para leer el partido, tiene buen golpeo... Y ese carácter así como muy calmado, le da pausa al juego». Sangre fría «quizá en exceso en muchos momentos», sonríe Gimbert, aunque es evidente que en esta progresión meteórica que protagoniza la vizcaina, «ha mejorado. Juega en un gran equipo, en competiciones muy competitivas... Esos equipos y esos rivales te hacen estar más viva, piensas y actúas más rápido. Si está donde está, es por algo, porque es muy buena y porque está creciendo y madurando».

Como Paredes, es también una deportista «competitiva y que vive mucho el fútbol», aunque cree que son «dos perfiles diferentes. Sobre todo, quizá, por la forma de vivir el fútbol». Algo en lo que puede tener que ver la diferencia de edad. Son solo ocho años pero el fútbol dio un salto considerable entre esas dos generaciones. «Yo creo que Irene viene más de abajo, del barro como se suele decir, y yo creo que te hace de otra casta y te da otra manera de vivir las cosas, aunque también tiene que ver con la personalidad de cada una. No tiene por qué ser necesariamente mejor, pero es diferente».

Ex-compañeras, el sábado rivales en un gran escenario que le va a «llenar de buenos recuerdos», Gimbert espera que «nos ofrezcan un gran partido», aunque reconoce su preferencia por el Barcelona. «Sobre todo por Irene, que es una buena amiga que se lo merece todo, y además también tengo allí otras excompañeras».