Sabino Arana Fundazioa busca en la «crisis» de la democracia el origen de la polarización
La sesión “El futuro de la democracia. ¿A dónde vamos?” analizó ayer las causas de la creciente desconfianza hacia el modelo de democracia liberal por parte del electorado, quien, según los ponentes en un debate organizado por la Fundación Sabino Arana, ha acudido a los extremos para verse representado y encontrar referentes.

La «polarización» de la política y la percepción de las élites por parte del electorado fueron los temas que se trataron en el acto “El futuro de la democracia. ¿A dónde vamos?”, organizado por la Fundación Sabino Arana en su sede de Bilbo, que tuvo lugar ayer. Partiendo de la idea de que la democracia está «en crisis», el politólogo, escritor y catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Málaga, Manuel Arias Maldonado, y el periodista, escritor y analista político, Ramón González Férriz, analizaron el momento en que se encuentra el sistema de representación liberal hoy en día a nivel mundial, así como el papel de la política y los desafíos que hay por delante de cara a superar dicha falta de confianza. El acto estuvo presentado por la comunicadora Leire Palacios y moderado por la politóloga Eva Silván.
Cuestionados por Silván sobre qué ha llevado a la democracia liberal a estar «en crisis», Arias Maldonado expresó sus dudas sobre este punto, al considerar que se tiene que hablar de «percepción de crisis por parte de la población». Una percepción «más o menos justificada» según los contextos nacionales, políticos o sociales de cada sociedad. De hecho, el catedrático apuntó que «la democracia siempre ha estado en crisis», recordando la «violencia política» y la «polarización» de los años 60 y 70 del pasado siglo.
Por contra, González Férriz situó el inicio de la caída del bipartidismo en 2008, coincidiendo con el estallido de la crisis económica global. «El sistema democrático basado en la alternancia, entre distintas formas de democracia cristiana y de socialdemocracia, construido en Estados Unidos, se ha roto porque las élites han dejado de hacer su trabajo. El 15M interpreta que las élites tradicionales han abandonado al pueblo», indicó.
RACIONALIDAD FRENTE A SENTIMENTALIDAD
Arias Maldonado añadió que los mensajes emocionales han irrumpido en la escena política por encima de la racionalidad imperante en el pasado. Así, explicó que la esfera pública está «inherentemente orientada a la emocionalidad», lo que, a su vez, ha provocado una disminución en la capacidad de comunicación de un público que se ha fragmentado y polarizado. A esta etapa la denominó como «democracia liberal tardía».
De esta fase, González Férriz destacó la «hiperpolitización» de la sociedad, que achacó, de nuevo, a la crisis de 2008 y los diagnósticos que se sacaron de ella. «El diagnóstico que hace nuestra generación es que no está suficientemente en política, que nos la han metido porque no estamos prestando suficiente atención. La respuesta de la izquierda dura es ‘vamos a politizarlo todo’, convirtiendo en asuntos políticos temas como el sexo, la dieta, la ropa o temas tradicionales», subrayó, añadiendo que «la derecha radical responde» también, creando un debate político apartado de la racionalidad.
La «polarización» política y cotidiana, según González Férriz, ha provocado que la gente siga a los partidos como a «un equipo de fútbol». Sobre ello, Arias Maldonado explicó que los militantes de los partidos están cada vez más «politizados», siendo también los más «dogmáticos». La «radicalización» de las bases, encargadas de elegir a los líderes de sus formaciones, ha traído la «extremización» de los partidos.
Dando muestras de cierta nostalgia respecto al viejo orden, ambos ponentes consideraron que la desconfianza hacia las élites es negativa para toda la sociedad. Añadieron que algunos partidos se han aprovechado de ella para sacar rédito ante un electorado que no encuentra representación. González Férriz llamó a quienes basan su discurso en esto como «élite antielitista», e incluyó en este saco a Podemos, «que provenía de las élites académicas», pero también a Trump, Le Pen o Vox.

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»
