El Sadar honra a un entrenador que ha hecho historia en el club rojillo
Arrasate recibió un sentido homenaje después de dirigir su último partido con Osasuna. El de Berriatua, micrófono en mano, quiso agradecer a la familia rojilla por los seis años inolvidables y recalcó que hay que cuidar «el tesoro de Tajonar».

Un gran tifo desplegado en Grada Lateral agradeciendo los servicios prestados y algunas pancartas con lemas similares fueron los emblemas que ya avanzaron que iba a ser un final liguero muy especial, el de la conclusión de un cuerpo técnico que ha hecho historia en Osasuna. Las primeras muestras de reconocimiento ya se dieron cuando tanto la megafonía como el speaker del estadio, Eduardo Díaz, pronunciaron el nombre del de Berriatua. Asimismo, tal y como ha sucedido desde que el míster vizcaino anunciase su salida, desde parte de la grada se pidió en varias ocasiones la dimisión de la actual junta directiva por adjudicarle la responsabilidad de dicha marcha.
La guinda no pudo ser deportiva, porque la escuadra no pasó del empate ante el Villarreal, pero ayer lo de menos fue el resultado. Una vez finalizado el choque, toda la plantilla, junto a chavales de la cantera ondeando banderas de Osasuna, aguardaron a que Arrasate se dirigiese al círculo central entre la ovación cerrada de El Sadar, que correspondió él también con aplausos y levantando los puños hacia la afición, que siguió coreando su nombre.
«Nos has hecho muy felices, capitaneando este barco, subiéndonos a Primera, llevándonos a una final copera y de nuevo a Europa, pero por encima de los éxitos deportivos, estamos orgullosos por la forma en la que nos has representado», explicó Díaz. Un video con los mejores momentos del equipo y del técnico en estos seis años provocaron que las primeras lágrimas brotasen de los ojos de Arrasate, una escena que también se vivió con algunos aficionados en la grada.
A renglón seguido, entraron en el campo los dos técnicos en los que el vizcaino se ha apoyado en su trayectoria en Iruñea, su segundo, Bittor Alkiza, y el preparador físico, Sergi Pérez, ambos también sensiblemente emocionados. En su honor, una banda de txistularis interpretó el “Agur jaunak” y “Txori, txoria”, cantado también desde el graderío. A su finalización, algunos de los componentes de dicha banda colocaron varios pañuelicos rojos al trío, que también fue homenajeado con el tradicional y muy merecido aurresku de honor.
VUELTA DE HONOR
«Jagoba Arrasate, lo, lo, lo, lo...», una vez más, para dar paso al presidente Luis Sabalza -pitado por parte de la grada-, acompañado del entrenador con más partidos en el banco rojillo, Pedro Mari Zabalza. Ambos entregaron sendas estatuillas “Sentimentua”, que representan la defensa de la cantera, a Alkiza y Pérez -ya lo habían hecho con antelación a Arrasate-, y a este último se le dio un libro con mensajes de cariño de los aficionados. A continuación, los capitanes, Unai y David García, le entregaron una camiseta conmemorativa con los 256 encuentros que ha dirigido al equipo y también Sabalza le impuso la insignia de oro del club.
Primero en euskara y después en castellano, Arrasate se dirigió a El Sadar, agradeciendo «estos seis años fantásticos, en los que mi familia y yo hemos sido muy felices, y os lo transmitimos de mi parte y de la de Bittor y Sergi». «No tengo la pena de marcharme, sino la felicidad de haber conocido este sentimiento rojillo -sentenció-. Gracias a los estamentos del club, pero también a vosotros (refiriéndose a la plantilla), que os adoro y os quiero. Tenemos un tesoro, Tajonar, y debemos cuidarlo entre todos», fue su mensaje.
Como en anteriores celebraciones, Arrasate cerró su intervención cantando su último bertso, donde no faltó insistir en la defensa de Tajonar y también de euskara. Manteado por sus jugadores, dio una vuelta de honor al estadio, acompañado de su familia, con parada especial en Graderío Sur.
UNA PERSONA NORMAL
Ya en sala de prensa, Arrasate admitió que se trató de una despedida «muy especial» y también acertada. «Me han tocado la fibra con el Agur jaunak, el aurresku y Txori txoriak, quería algo normal, sencillo y familiar», señaló. Añadió, además, que de estos seis años «me quedo con el cariño de la gente desde el primer día, hoy ha sido el colofón. Los números pueden ser más o menos tangibles, pero me considero antes persona que entrenador».
Se autodefinió como «una persona normal que ha intentado llevar a Osasuna lo más lejos posible. Estoy en paz y sigo pensando lo mismo». «Me he roto con el video y, al ver a familiares, amigos y conocidos, esos momentos se quedan para siempre -continuó-, no tiene precio estar en mitad del campo y sentir todo eso».
Arrasate resaltó de la plantilla que «es una grandísima familia, son grandes profesionales y mejores personas». Así, reveló que quería que en su último partido «jugase Unai y portase el brazalete de capitán», además de que entre semana habló con Raúl y Budimir para que este último «recobrase sensaciones partiendo de inicio y de cara a la Eurocopa». Quiso elogiar a Torres, Oier y Miguel Flaño, como tres pilares sobre los que se apoyó en sus primeros meses en Osasuna. «Pese a los malos resultados iniciales, ellos me convencieron de que estábamos trabajando bien y les estoy eternamente agradecido», dijo.
«Asentar jugadores de futuro y conectar con la gente, ese binomio es indestructible», apuntó como la fórmula a seguir por su sucesor y admitió su evolución como técnico, pues «ha habido momentos en los que hay que darle una vuelta a tu modelo. Con rachas mejores o peores, la afición se ha identificado con el equipo», manifestó.
Y, como ya hizo el día que anunció su no continuidad, dejó abierta la puerta a un regreso. «Si me marcho ahora, creo que podré volver y hacerlo a un sitio donde mi familia ha sido muy feliz es muy importante», insistió.
Finalmente, tuvo palabras de agradecimiento hacia los medios de comunicación, después de contabilizar medio millar de comparecencias durante su etapa como técnico rojillo. «Me he sentido muy cómodo y ha sido un placer, os voy a echar de menos», aseguró el técnico vizcaino.

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