La maquinaria alemana demuestra en casa que está muy bien engrasada
Tres goles antes del descanso, el tercero de penalti tras la expulsión del escocés Porteus, dejaron sentenciado el encuentro inaugural en Munich.

Alemania va muy en serio. La selección anfitriona quiere volver a lo más alto del panorama europeo -y mundial- jugando en casa. En el encuentro inicial, en el que en la previa el aura de Beckenbauer impregnó la ceremonia inaugural, jugó muy suelto y cómodo, bajo la batuta de Toni Kroos en su último baile antes de retirarse.
Tres goles antes del descanso dejaron bien claro la diferencia existente entre ambas selecciones. Además, los escoceses se quedaron con uno menos al ver Porteus la tarjeta roja en una falta dentro del área a Gündogan que tuvo que ser revisada por el VAR. Havertz no perdonó en la pena máxima para irse 3-0 a vestuarios.
Antes habían marcado en el minuto 10 Wirtz, pupilo de Xabi Alonso en el Bayer Leverkusen, tras pase largo de Kroos a Kimmich y pase del lateral derecho; y en el 19 Musiala desde dentro del área.
En la segunda, el seleccionador Julian Negelsmann dejó claro que tiene a todos enchufados, porque Füllkrug, prácticamente en el primer balón que tocaba en el minuto 68, marcó el cuarto e incluso el colegiado le anuló otro en el 77 por fuera de juego. El gol de Escocia llegó de manos del alemán Rüdiger y Emre Can cerró la goleada en el 93.

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