Abre su puerta Andaye, un centro para dar un paseo por la historia
El centro de interpretación Andaye abrió sus puertas el 17 de julio. En sus 380 metros cuadrados, divididos en nueve espacios, propone a locales y visitantes un paseo por la historia de Euskal Herria, con mención especial a la localidad donde se ubica, Hendaia. Incluye una «escape game» para salvar al pirata Ixtebe Pellot.

El viaje que propone el centro de interpretación Andaye arranca en el siglo XVI y surca distintos periodos históricos, para glosar los acontecimientos, personajes y hasta los productos que han dejado huella en la narrativa hendaiarra y, más globalmente, de Euskal Herria. No es un museo, aunque permita al visitante darse un chapuzón en la historia. Con sus 380 metros cuadrados, Andaye se divide en nueve salas a través de las cuales se puede turistear por un pasado que permite entender mejor las particularidades de una localidad marcada por su demarcación fronteriza, pero también por los ricos intercambios de gentes que se han impuesto al hándicap de la muga. Las referencias a la frontera, incluso con una antigua garita policial, son inevitables.
UNA GRAFÍA PARTICULAR.
El alcalde de Hendaia, Kotte Ezenarro, desvela el primer enigma. El de ese «Andaye» con que se ha bautizado el centro, situado en los soportales de una residencia adaptada para mayores. «Hemos mantenido la etimología de Andaye escrita con ‘a’, tal como aparece en varios documentos de los siglos XVII y XVIII, incluso en un documento de 1451 que también especifica que ‘el pueblo de Andaye tiene cuarenta casas’», explica Ezenarro, en relación a un enigma que, estima, encaja bien con un lugar destinado a jugar al escondite con la memoria.
Son muchas las temáticas que se ofrecen a los visitantes en Andaye: del contrabando a la caza de la ballena; de la brujería a la gastronomía, pasando por los acontecimientos que marcaron los complejos periodos de las dos grandes guerras. La interacción con el visitante de la historia es constante y se trabaja con todos los sentidos, ya con estímulos visuales o sonoros, ya con el olfato o el gusto.
Mientras, la vertiente más lúdica está asegurada gracias a un escape game, al que se puede acceder de manera separada, y que implica a quien acepta la cita con el misterio un noble objetivo: liberar de su prisión al último corsario local de renombre, Ixtebe Pellot, apodado “Euskal Azeria” (Le Rénard basque, en francés).
El espacio, sito en el número 2 de la calle de la Iglesia fue inaugurado oficialmente el 12 de julio, pero desde el pasado miércoles son los vecinos y visitantes los encargados de perderse por sus salas.
Daniel Oltzomendi, vicepresidente y responsable de Turismo de la Mancomunidad Vasca, destaca «la calidad educativa de esta hermosa herramienta dedicada a la memoria de Euskal Herria».
Tanto la institución de base municipal como el Departamento de Pirineos Atlánticos o la Región de Nueva Aquitania han contribuido a sufragar un proyecto que ha costado 1,2 millones de euros.
Philippe Kehrig, presidente de la Oficina de Turismo y Comercio de Hendaia agradece, al tiempo, la ayuda recibida de diferentes entidades culturales y asociaciones como Oroitza, Agora Txingudi, Eusko Ikaskuntza o Euskal Museoa, que ha prestado varias obras.
Según destaca el Consistorio hendaiarra en su página web también han recibido réplicas de obras de Versalles, del Museo de Artes Decorativas de Madrid y del Museo de la Aduana de Burdeos, todo ello para enriquecer unas exposiciones cuyos textos han sido validados por la Academía, concretamente por la Universidad de Pau y los Países del Aturri (UPPA).
Para la consejera regional, Émilie Dutoya, este nuevo centro de interpretación es del todo complementario con el propio Museo Vasco de Baiona y también con el Centro de Interpretación de la Arquitectura y el Patrimonio sito en Ziburu.
Destaca, además, la importancia de contar con propuestas culturales porque «es fundamental acercar a nuestros niños a lugares que les permitan entender mejor el territorio en el que viven».
ESPACIO INCLUSIVO
El propio alcalde de Hendaia se detiene a apuntar otros aspectos que se han cuidado a la hora de impulsar el centro interpretativo Andaye.
Se trata de una propuesta interactiva, pero también de un espacio que se presenta como inclusivo, al dotarse de equipos diseñados para ser accesibles a todas las personas. El local está labelizado con los sellos Turismo y Handicap y Familia Plus.
El primer edil vincula la nueva instalación con un plan más ambicioso, el de rehabilitar el casco urbano de Hendaia, y que se traduce ya desde hace unos meses en una completa rehabilitación de la cercana plaza de la República, a la que miran el Ayuntamiento y la Iglesia de San Bixintxo.
Una obra mayor que ha empezado por remodelar la plazoleta que lleva el nombre de Joanes Zihugaraitxipi, otro renombrado corsario local del siglo XVII, apodado “Le Coursic”, y que alcanzó la fama por capturar más de un centenar de naves bajo patente de la Corona francesa.
Por lo demás, bien puede decirse que la historia llama a la historia, ya que al centro Andaye se accede desde una plaza a la que mira un local cerrado desde hace varios años, pero que es testigo mudo de la historia política reciente de este país.
Se trata del bar Hendayais. El 23 de noviembre de 1980, pasadas las 19.00, los clientes de ese local eran tiroteados en un atentado que se saldó con dos personas muertas, Jean-Pierre Haramendi y Jose Camio, y otra decena de personas heridas.
Los dos mercenarios y el chófer del Renault 18 utilizado en la acción paramilitar asumida por el Batallón Vasco Español (BVE) buscaron cobijo, como tantas veces, al otro lado de la muga, de donde partían las órdenes de matar a vascos dentro de la llamada «guerra sucia» contra ETA.
El nombre de un clan, el de los Perret, y para más señas el de uno de sus miembros, Clément Perret, se ligaría años después a ese atentado en el bar Hendayais así como a otros mortíferos ataques llevados a cabo por policías o mercenarios en las década de los 80 del siglo pasado al norte del Bidasoa. Hasta 83 muertes se contabilizaron desde 1975 en Euskal Herria, todas ellas a cargo de organizaciones paramilitares, según consta en el informe “La guerra no declarada. Terrorismo de Estado en Euskal Herria”, elaborado por Euskal Memoria.
El mercenario Clement Perret murió a consecuencia de un atentado llevado a cabo por ETA en 1985, en su refugio de Castelló (País Valencià). El Memorial abierto en Gasteiz le presenta como «empresario francés» y le recuerda en exclusiva como «víctima del terrorismo» sin mencionar su papel activo en acciones del BVE y los GAL.

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