Arnaitz GORRITI
VUELTA 2024

Gana Woods en Ancares y encumbra a Roglic como gran favorito al maillot rojo

El canadiense de Israel se exhibió como un gran especialista en las «cuestas de cabras», mientras que Roglic sacó casi dos minutos en los cuatro últimos kilómetros a O’Connor, y por fin pudo descolgar a Mas. Mikel Landa está a 19 segundos del podio.

Michael Woods celebra su victoria en Ancares.
Michael Woods celebra su victoria en Ancares. (Miguel RIOPA | AFP PHOTO)

El mejor Primoz Roglic ha vuelto. Después de varios días en los que no ha podido soltar a Enric Mas, e incluso después de sufrir en Hazallanas, el esloveno lograba ayer desbancar al jefe de filas de Movistar, luego de imponerse entre los gallos de la Vuelta en la terrorífica subida a Ancares. Una etapa que se llevaba el canadiense Michael Woods, ganador en el monte Oiz en la Vuelta de 2018 y auténtico especialista en estas «cuestas de cabras», y el más listo de una fuga que contaba con 24 efectivos y en el que Wout van Aert llevó el peso hasta que, en los cinco últimos kilómetros de la pared de Ancares, asomaron las debilidades de unos y otros.

En la pelea por el maillot rojo, Ben O’Connor entraba en crisis a falta de cuatro kilómetros, una pared prolongada con una media del 12% de desnivel, tratando de subir a su ritmo y sin cebarse en el ritmo de los mejores. Ese fue el gran pecado de Enric Mas, al pretender acompañar a Roglic cuando el esloveno se puso a marcar el ritmo. El balear se quedó a dos kilómetros a la meta, y tras su desfallecimiento lo superaron Mikel Landa, que ha dado un buen paso camino al podio, Richard Carapaz, Lipowitz, Carlos Rodríguez, Gaudu y otros.

Ben O’Connor se dejaba casi dos minutos de su renta respecto del esloveno del Red Bull Bora, colocándose a 1:21 del australiano, mientras que Mikel Landa se ha situado a 19 segundos de la tercera plaza de la general, en poder todavía de un Enric Mas que mostrara ayer por primera vez desde que arrancase la Vuelta una debilidad tan acusada. «A Roglic lo veo por encima de todos, pero queda mucha Vuelta», certificó el propio Mikel Landa en la cima de Ancares.

UNA ETAPA Y UNA TRAMPA

Como es usual en esta clase de etapas, la fuga por la victoria de etapa y la pelea por el liderato discurrieron en jornadas paralelas. En primer lugar, un grupo de 24 corredores, del cual el primero en descolgarse fue el Euskaltel Xabier Isasa, se escapaba de un pelotón que llegó a acumular 17 minutos de desventaja, a la espera de la pared final de Ancares.

Así las cosas, Wout van Aert (Visma), Jay Vine, Brandon McNulty y Marc Soler (UAE), Kim Heiduk (Ineos), Kasper Asgreen (T-Rex), Sam Oomen (Lidl-Trek), Kaden Groves y Luca Vergallito (Alpecin), Michael Woods y Dylan Teuns (Israel), Victor Campenaerts y Sylvain Moniquet (Lotto), Mauro Schmid (Jayco), Simon Guglielmi y Mathis Le Berre (Arkéa), Gijs Leemreize, Enzo Leijnse y Julius van den Berg (DSM), Rubén Fernández (Cofidis), Nicolas Vinokourov (Astana), José Félix Parra (Kern Pharma) y Mikel Bizkarra (Euskaltel-Euskadi) tomaron las de Villadiego, en una jornada en la que la Vuelta salió de Galicia y transitó por El Bierzo.

El grupo cabecero se fue desgajando hasta quedar un quinteto conformado por Van Aert, auténtico animador de la prueba y que se enfundó el maillot de rey de la montaña, amén de el de la regularidad, Michael Woods, Sam Oomen, Mauro Schmid y un Marc Soler erigido en la baza de UAE luego de que Jay Vine y Brandon McNulty se cayeran en el descenso al puerto de Llumeras, un accidente en el que McNulty no fue ladera abajo porque lo frenó la vegetación tras pasar limpiamente por debajo del «quitamiedos» de la carretera.

No tardó Woods en irse en solitario cuando empezó la parte más dura, mientras que en el gran grupo O’Connor acusaba el cambio de ritmo de los Red Bull.

Roglic no tardó en imponer su ritmo, en principio con Enric Mas soldado a su rueda, al tiempo que Mikel Landa, Carapaz, Carlos Rodríguez y demás perdían comba. Pero el balear explotó a dos kilómetros de la meta y fue superado por Landa, Rodríguez, Gaudu, Lipowitz y Carapaz, y Roglic llegó a meta sabedor de que es el gran favorito para ganar la Vuelta.