Pradales insiste en el Concierto Político de Imaz sin derecho a decidir
Imanol Pradales defiende consensuar un «gran pacto político» en la CAV para fijar una relación bilateral con el Estado basada en el modelo del Concierto Económico. Ese Concierto Político que impulsaron Daniel Innerarity (2006), Josu Jon Imaz (2007) e Iñigo Urkullu (2008) sirvió al EBB en 2009 para superar en la práctica el derecho a decidir que recogía la ponencia política del PNV.

El lehendakari Imanol Pradales defendió ayer «alcanzar un nuevo Pacto Estatutario de futuro que incluya las competencias que nos ayuden a dar respuesta a las nuevas necesidades y derechos planteadas por la sociedad vasca».
Según la propuesta, hecha pública en el Forum Europa en Bilbo, «este nuevo pacto debe permitir asentar una relación bilateral con el Estado que incluya el reconocimiento de nuestra realidad nacional, la singularidad de nuestro autogobierno, así como un sistema de garantías para el cumplimiento efectivo de lo acordado».
Pradales recordó desde la tribuna que «contamos con el modelo de relación bilateral del Concierto Económico que es de aplicación a un nuevo marco jurídico de relaciones institucionales y políticas entre Euskadi y el Estado». Y reiteró, después, que «el modelo de Concierto adquiere una dimensión de oportunidad», en «un contexto político estatal de reconocimiento de la realidad plurinacional del Estado, en un modelo que ofrezca cauce de expresión y respuesta a las voluntades sociales mayoritarias de nuestro país».
EL EBB SE SALTÓ LA PONENCIA
La extensión del modelo de Concierto Económico para fijar un Concierto Político con el Estado español fue teorizada inicialmente por el filósofo bilbaino Daniel Innerarity, en un artículo publicado el 27 de enero de 2006 en los periódicos del grupo Vocento, en el que proponía un pacto trasversal entre vascos que se introdujera al ordenamiento jurídico-político a través de un procedimiento de negociación «en la que las partes queden de alguna manera equiparadas en su capacidad de compartir la soberanía» en base al «principio federalizante tan innovador que se ejercita de hecho en el Concierto Económico».
La idea pronto la hizo suya el entonces presidente del EBB, Josu Jon Imaz, que la defendió el 2 de febrero de 2007 precisamente en el mismo Forum Europa de Bilbo en el que ayer intervino Imanol Pradales. Imaz habló de «aplicar la formulación conceptual del Concierto Económico al ámbito político. Un Concierto Político, que reúne culturalmente no solo al nacionalismo de este país, sino también a la derecha de tradición carlista-fuerista y a gentes de izquierda de acervo liberal-fuerista».
Cuando Iñigo Urkullu sustituyó a Josu Jon Imaz como presidente del EBB retomó la idea y la defendió el 30 de marzo de 2008.
La dirección jeltzale la hizo suya el 19 de enero de 2009 al aprobar las conclusiones del proceso “Think Gaur Euskadi 2020” desarrollada en los meses anteriores. El encargado de coordinar esa parte del debate fue el entonces consejero de Interior, Javier Balza.
Lo llamativo fue que la idea del Concierto Político no figuraba en la ponencia aprobada hacía poco más de un año antes por la Asamblea General del PNV como línea de actuación del partido. Allí se hablaba del «reconocimiento de la existencia del pueblo vasco como sujeto político y el derecho a la libre determinación del mismo».
Por cierto, esa de 2007, es la última ponencia política aprobada por el PNV. El EBB se estaba preparando ya para buscar alternativas al nuevo estatus y a la consulta que había impulsado el todavía lehendakari Juan José Ibarretxe. Las diferencias internas eran palpables.
En el actual discurso de Pradales, lehendakari con el apoyo del PSE, tampoco se hace referencia al derecho a decidir.
SIN CONSULTA HABILITANTE
Durante su intervención de ayer, Pradales afirmó que «los pasos para hacer realidad el nuevo pacto estatutario son conocidos: negociación y aprobación tanto en Euskadi como con el Estado, con el mayor consenso posible, y ratificación en referéndum por la ciudadanía vasca, después. Debemos favorecer y defender el diálogo, la negociación y el consenso para hacerlo posible».
En todo caso, cabe señalar que ese proceso es el previsto para cualquier reforma estatutaria de cualquier comunidad autónoma del Estado español.
En 2018, el PNV aprobó en la Ponencia de Autogobierno de la Cámara de Gasteiz las bases consensuadas para un nuevo estatus en el que recogía «la previsión de la consulta habilitante de la norma institucional básica, de manera que, una vez sea aprobado por el Parlamento Vasco un nuevo proyecto político, con carácter previo al inicio de su tramitación ante las Cortes Generales el mismo sería sometido a una consulta habilitante de la ciudadanía vasca; una consulta que, aun no siendo jurídicamente vinculante, tendría un valor declarativo y habilitante esencial».
En el programa electoral para 2020, la formación jeltzale recogió que el cambio estatutario «consensuado y aprobado por la mayoría de la Cámara de Gasteiz y previo sometimiento a consulta habilitante de la ciudadanía vasca, será remitido, según establece el ordenamiento jurídico, a las Cortes Generales para su promulgación como ley que, con posterioridad, será sometida al refrendo de la ciudadanía vasca».
Ahora, ese concepto ha desaparecido de las pretensiones del lehendakari y de su partido. La consulta habilitante -defendida con energía en su momento por Joseba Egibar- pretendía que se pudiera visualizar que el nuevo estatus que se llevara a las Cortes Generales contaba con el apoyo mayoritario de la ciudadanía de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, para que las decisiones que allí se adoptaran lo tuvieran en cuenta.
PAPELES DIFERENCIADOS
Ante los contactos que el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha anunciado que tiene previsto iniciar con el resto de fuerzas política en relación al nuevo estatus, Imanol Pradales expuso que su intención es «favorecer el clima que permita que avance una ronda de conversaciones, que tiene que ser discreta, entre los partidos políticos vascos para que se pongan las bases y los mimbres de ese nuevo acuerdo sobre un pacto estatutario que actualice el autogobierno lo mejor y lo ensanche».
Mientras da un tiempo a los partidos, el lehendakari aseguró que va a estar «especialmente focalizado» en las negociaciones con el Gobierno español para «llevar a buen puerto» el acuerdo de cumplimiento íntegro del Estatuto de Autonomía, que «está tasado en el tiempo» por el pacto de investidura de Pedro Sánchez que firmaron éste y el presidente del EBB, y, por ello, según indicó ayer Pradales, «finales del año 2025 debería ser el horizonte» para «cerrar esa cuestión».

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