Unos rojillos de más a menos siguen sin carburar fuera de casa
Los de Vicente Moreno se adelantaron con un golazo de Raúl, pero no supieron gestionar la ventaja con la que se fueron al descanso y se vieron remontados en una pobre segunda parte visitante.

Osasuna continúa sin carburar fuera de casa. Llegó a contar en Vallecas con la ventaja de adelantarse en el marcador, pero no la supo gestionar tras el descanso, protagonizando una segunda parte en la que fue superado por su rival. Los rojillos se vieron abocados a defender en propia área y, sin salida de balón con la que inquietar a los locales, acabaron sobrepasados en tareas defensivas y remontados al final.
Se midieron dos escuadras con intenciones muy similares, apretar arriba y robar, por lo que acabaron imponiéndose las precauciones en la circulación, intentando evitar las pérdidas. Ello no impidió que hubiese llegadas a ambas áreas, aunque con la escuadra rojilla mostrando más colmillo, gracias a sus individualidades.
Ahí destacó Bryan, quien protagonizó las primeras ocasiones visitantes. Primero con un recorte y posterior chut (m.4) y, más tarde, con una recuperación, posterior eslalon y disparo pegado al poste (m.25). Por el lado rayista, fue Camello quien más peligró llevó, con sus movimientos y correspondientes chuts, aunque sin la puntería necesaria.
La que sí tuvo Raúl, con un excepcional control tras mal despeje de Mumin y posterior empalme con el empeine exterior para alojar el cuero por la misma escuadra (m.27). Se le podrá achacar que no suele ejercer como boya al uso, pero en el remate le sobra calidad.
Se las prometían muy felices en el receso los visitantes, quienes incluso comenzaron muy bien el segundo periodo durante los primeros cinco minutos, hasta que el empate de Mumin cayó como una pesada losa que ya no se pudieron quitar de encima.
Las huestes de Iñigo Pérez acorralaron a un Osasuna que no encontró en ningún momento desahogo, ni siquiera con los cambios, que coincidieron con el 2-1 de Ratiu. Le costó un mundo reaccionar al conjunto navarro y pudo hacerlo con un cabezazo al poste de Rubén Peña (m.83), pero la sentencia estaba echada y la acabó firmando en una contra Unai López.

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»

«La única certeza es que el realismo de Trump nos lleva a la destrucción»

Cuatro grandes sombras oscurecen aún más la inoculación de vacunas caducadas

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra
