El tripartito semáforo de Scholz se mueve entre la agonía y el ocaso
Las elecciones regionales de Brandenburgo de mañana podrían acelerar el final de la coalición del canciller socialdemócrata Olaf Scholz (SPD). En ello influirá el resultado de su partido, que gobierna este land desde la reunificación. Se anuncia otro éxito neofascista, como los recientes en Turingia y Sajonia.

Mañana no solo se decidirá la composición del nuevo Parlamento de Brandenburgo, sino la suerte del gobierno federal. Aun así, el canciller Scholz se mostró muy convencido en una reciente entrevista de que ganará las elecciones generales en otoño de 2025.
Los pronósticos, sin embargo, son muy adversos tanto para el SPD como para sus socios, los Verdes y el Partido Liberaldemocrático (FDP). Los ecologistas tal vez no superen el límite del 5%, mientras que los liberales se quedarán definitivamente fuera del Hemiciclo de Potsdam, según los recientes sondeos.
La primera y segunda posición se la están disputando el SPD y la neofascista Alternativa para Alemania (AfD). Las encuestas ubican a ambos partidos con alrededor del 27% de los votos. A una considerable distancia de 10 puntos, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), la escisión del partido Die Linke (La Izquierda), pujan por los puestos tercero y cuarto, cotizados en 14 puntos. Las encuestas indican que el Linke no entrará en el Parlamento.
El ministro presidente Dietmar Woidke (SPD) ha vinculado su futuro con el resultado electoral de mañana: «Mi objetivo es ganar a la AfD y si pierdo contra la AfD, me voy». Sus declaraciones han hecho que se haya acortado la ventaja que le sacaba la AfD en los sondeos. Woidke aspira a que el 50% de ciudadanos que quiere que siga en el cargo le voten.
Hasta ahora ha liderado un tripartito de SPD, CDU y Verdes, que lleva el adjetivo «keniano» por los colores que identifican a cada uno de los partidos. Ya hace un lustro, la AfD duplicó sus votos, situándose con el 23% detrás del SPD (26%) y delante de la CDU (15%). Entonces el Linke pagó caro su bipartito con el SPD, perdiendo el 7% de los votos y quedándose en el 10%.
TRANSPORTE Y SALUD
El ministro presidente en funciones de Turingia, Bodo Ramelow (Die Linke), lamenta que «Wagenknecht nos haya fagocitado».
A nivel regional influirán temas como el deficiente transporte público y los problemas de la población brandenburguesa para llegar a la lindante capital, Berlín, que constituye un propio estado ciudad federado. Tal vez en las zonas más cercanas a la metrópoli se impondrá el voto del centro derecha y del tripartito federal sobre la AfD. No obstante, será en las regiones rurales donde el partido neofascista se podrá aprovechar del descontento generado por la incompetencia tanto de la administración como la de los partidos en el poder. Un grave problema que Brandenburgo lleva arrastrando desde hace mucho tiempo es el deficiente sistema de sanidad. Faltan médicos de cabecera en el campo, y sólo en grandes ciudades hay especialistas. Dado que la generación de los «baby boomers» empieza a jubilarse, esta situación se agrava, obligando a los enfermos a desplazarse, con medios de transporte público que, sobre todo en las zonas rurales, dejan mucho que desear.
TURINGIA Y SAJONIA
Las encuestas, que en Alemania suelen ser bastante fiables, pronostican que en Brandenburgo se repetirá el escenario de Turingia y Sajonia, donde la AfD se impuso a principios de septiembre como primera y segunda fuerza, respectivamente. Aún no se sabe quién gobernará y con quién en Erfurt y Dresde, ya que la CDU se niega aún a formar un ejecutivo tanto con los neofascistas como con el Linke. Sin embargo, este «nein» - sobre todo este hacia la AfD - podría convertirse en un «ja» en la medida en la que presidenta de la Comisión Europea, la demócrata cristiana Ursula von der Leyen, normalice la colaboración con el neofascismo italiano en Bruselas. El presidente de la CDU, Friedrich Merz, aún mantiene una posición ambigua. En julio tuvo que retractarse públicamente cuando se mostró abierto a una cooperación con la AfD a nivel municipal. En agosto, por contra, advirtió a sus comités regionales de una colaboración con los ultras.
MERZ SACA PECHO
Dado que Merz ya es candidato a canciller para las elecciones generales del 2025, ha consolidado su posición dentro del partido. No obstante, para ser el siguiente Jefe de Gobierno, necesitará a un socio que, según las encuestas, debería ser el SPD y no la AfD. Otra coalición no agradaría a las bases socialdemócratas, que vivieron el declive de su partido en las Grandes Coaliciones con la CDU de Angela Merkel. Ya han dado un toque a Scholz.
El socio alternativo al SPD serían los Verdes, pero Merz, el ala derecha de su partido y su hermana regional, la bávara Unión Social Cristiana (CSU), han convertido a los ecologistas en su blanco preferido. «Desde la perspectiva actual diría que no es posible», dijo respecto de un bipartito con los ecologistas.

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