Cate Blanchett: «El derecho de protesta es parte de la democracia»
Cate Blanchett recogió ayer su Premio Donostia de la mano del director Alfonso Cuarón. Zinemaldia ha rendido tributo, a través de su máxima distinción honorífica, a la versatilidad de la intérprete australiana a la hora de subirse a un escenario o enfrentarse a una cámara. También ha servido para poner en valor su compromiso con su profesión y con la sociedad.

«Gabon Donostia! Eskerrik asko ohore honengatik!». Estas fueron las primeras palabras de agradecimiento de Cate Blanchett (Melbourne, 1969), expresadas en euskara.
«El cine trasciende el arte y es una especie en extinción. Trabajo alrededor de todo el mundo, lo que es un privilegio. Ahora estoy aquí, en el País Vasco, en un festival que también trasciende fronteras».
«Mi carrera ha sido extraña, pero hay un hilo conductor que la conecta y es el deseo de saber y de entender el ser humano», dijo. «En unos tiempos en que parece que todos tienen una opinión clara sobre las cosas, mi carrera está llena de incertidumbre. No quiero encontrar respuestas demasiado rápido», agregó. Considera «desconcertante» el nivel de certezas y falta de dudas que parece haber en el mundo actualmente.
«No sé mucho de nada y cuanto más hago, menos sé», afirmó citando a la escritora brasileña Clarice Lispector.
Los responsables del festival la sorprendieron con un mensaje de video de George Clooney. «Estoy en Venecia bebiendo y no llevo pantalones. Si no estaría en Donostia contigo», bromeaba el actor. La actriz, de espaldas al público que abarrotaba el auditorio del Kursaal, observaba atenta el mensaje mientras se secaba las lágrimas de sus ojos, aunque también hizo alarde de su sentido del humor.
Es una de las pocas actrices que han ganado los cuatro premios más importantes del cine: dos premios Óscar, cuatro Globos de Oro, cuatro premios BAFTA y tres premios del Sindicato de Actores.
Horas antes de la ceremonia de entrega, con su habitual sonrisa dibujada en su cara, Blanchett respondió a las preguntas de los periodistas. Compareció ante los medios de comunicación nada más aterrizar en la ciudad para recibir el primer Premio Donostia correpondiente a esta 72ª edición del Festival de Donostia. Habló de los conflictos políticos existentes en el mundo, de la diversidad cultural y de la ecología, entre otros temas. Afirmó que nunca se toma a la ligera los premios. «Cuando una cultura que no es la tuya agradece tu trabajo tiene un significado profundo para mí. Estoy muy agradecida», dijo. Ha solido comentar que le gustaría que «los premios no fuesen carreras de caballos sino eventos culturales».
SÁTIRA POLÍTICA
El filme que presenta en Zinemaldia, “Rumours”, es una sátira política de Guy Maddin y Evan y Galen Johnson. El filme sigue a los siete líderes de las democracias liberales más ricas del mundo en la cumbre anual del G7 después de que se pierdan en el bosque y se enfrenten a peligros cada vez mayores mientras tratan de redactar una declaración provisional acerca de una crisis global. Le recordaron su comentado vestido del Festival de Cannes con los colores de la bandera palestina. «Se están violando los derechos humanos en todo el mundo. Tenemos información sobre algunos de ellos. Es una gran frustración, la situación que vive el mundo es muy complicada. En democracia debemos escucharnos los unos a los otros. El derecho de protesta es parte de la vida en democracia, pero algunos conflictos no pueden resolverse en la alfombra roja. Existen muchas heridas abiertas. No creo que por mis manifestaciones se solucionen las cosas», indicó.
Intérprete con una dilatada y aplaudida carrera tanto en el cine como en el teatro, remarcó que es en el teatro donde se siente cercano al público. «En el cine te separas. Más aún cuando te ven por Streaming, no sabes qué audiencia ha tenido. ¿Cuántos ojos han visto mi trabajo?’ te preguntas y desconoces la respuesta»..
DIRECTORES
No se atrevió a valorar la influencia ejercida sobre ella por los directores con los que ha trabajado. «No puedo responder a esa pregunta. Al trabajar con Terence Malick puedes acabar igual en la sala de montaje...», dijo. «Me siento agradecida con los directores y me siento afortunada por trabajar con todo ellos. He tenido grandes oportunidades, directores maravillosos». «A veces te ofrecen algo que te sorprende y ven algo de lo que tú no eres consciente. Es lo que me pasó en la película ‘Tár’, de Todd Field. Con los años he conseguido transformar el miedo en emoción. Me gustaría que esto ocurriera también a nivel geopolítico», señaló.
Gracias a su papel estuvo nominada en los Óscar. Del proyecto destacó la profundidad con la que aborda el proceso creativo y los «abusos de poder sistémicos».
CAMBIOS EN EL PAISAJE
Le recordaron su aplaudido papel en “Carol”, de Todd Haynes. Al respecto, recordó lo difícil que fue producir esa película por la temática LGTBI en aquella época. «Tardamos diez años hacerla porque nadie quería financiarla ni distribuirla», afirmó. Seguidamete, se congratuló por que los tiempos están cambiado. «Afortunadamente hoy el paisaje ha cambiado mucho y hay más diversidad en la representación de la identidad y orientación sexual en la pantalla».
También habló de Jim Jarmusch, con quien volverá a trabajar en una película cuyo estreno está previsto el año que viene (“Father, mother, sister, brother”), más de dos décadas después de “Coffee and cigarettes”, donde se divirtió mucho, según contó ayer. La actriz australiana aseguró que no son buenos tiemos para el cine independiente y que es cada vez más difícil de producir y de encontrar su público. «Para Jim levantar una película hoy es más difícil que hace 20 años, la posibilidad de que estas películas encuentren distribución es cada vez más complicado», se lamentó.
Sobre su ambición, reconoció que ha tenido «tentáculos en direcciones diversas».
Ferviente defensora del medio ambiente y la ecología, manifestó que «la nuestra es una industria muy pública. Claro. Hacemos muchos documentales de cambio climático. A veces los cambios los hacemos muy despacio. Tendríamos que hacerlo de una manera más sostenible. Quería ser verde, líder, hay un imperativo moral. Tenemos muchas posibilidades de hacer las cosas de otra manera. La industria del cine cambió mucho durante la pandemia. Había dinero para que hubiera un responsable de covid en los rodajes. ¿Por qué no tenemos un representante de la ecología?».
Tiene experiencia trabajando en su país natal, Australia, y también en Europa. ¿Diferencias? «Es una pregunta muy difícil. Los acentos australianos no son frecuentemente buscados. En una ocasión estuve trabajando los dialectos con un experto. Se están perdiendo. Soy australiana y soy afortunada de conocer muchas culturas diferentes. Trabajo con gente de todo el mundo. Hay diversidad cultural. Es peligroso creer que es posible crear algo que guste a todo el mundo; cuanto más culturalmente específica sea una historia, más poderosa será».
Hizo referencia a la apuesta que realiza por el cine y la Industria en su país. «Invierto constantemente en la industria australiana. Es muy fuerte, más de lo que parece. Es una comunidad pequeña y aporto todo lo que puedo».

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