Pello GUERRA
IRUÑEA
Elkarrizketa
CARLOS CRUZADO
Técnico del Ministerio español de Hacienda

«Hay que mantener el Estado de Bienestar con una recaudación justa»

El Estado de Bienestar no se mantiene solo y requiere de los impuestos, que deben recaudarse de manera justa y progresiva. La teoría parece clara, pero llevarla a la práctica no es fácil y el escaqueo y el fraude de los ricos es una lacra que está agudizando las desigualdades, como explica Carlos Cruzado, técnico del Ministerio español de Hacienda.

(Iñigo URIZ | FOKU)

Poner los puntos encima de las íes en materia de fiscalidad de manera sencilla y didáctica es la tarea que acomete Carlos Cruzado, técnico del Ministerio español de Hacienda, en los más variados foros y a través del libro “Los ricos no pagan IRPF”, que ha escrito junto a José M. Mollinedo.

El popular eslogan asegura que «Hacienda somos todos», pero unos más que otros.

Efectivamente. Desde luego el título de nuestro libro “Los ricos no pagan IRPF” es claro. Hacemos un análisis y vemos cómo no solo no pagan IRPF, porque utilizan sociedades y todo tipo de instrumentos para no tributar en renta, sino que tampoco pagan en sus justos términos el Impuesto de Sociedades a través de las grandes empresas que en muchos casos controlan o están detrás de ellas, o los impuestos sobre la riqueza con esa competición que hay a la baja entre las comunidades autónomas del régimen común, con Madrid a la cabeza. Por lo tanto, es una realidad que el sistema fiscal no es justo y que es la reforma pendiente.

Si los ricos prácticamente no pagan, el sistema se sostiene gracias a la aportación de la clase trabajadora.

Lo cierto es que a través del impuesto de la renta y de los impuestos al consumo, el IVA sobre todo, son los trabajadores básicamente los que mantienen el sistema. No hay más que ver la estadística de declarantes y es así. De manera que es uno de los principales problemas que tenemos respecto a la necesidad de la reforma fiscal, de dar una mayor progresividad al sistema, incluso en Navarra, donde ya es algo más progresivo.

Ahora se pagan menos impuestos que hace años, pero se exigen muchos más servicios públicos, a pesar de que se financian precisamente con los impuestos.

Cuando se habla de pagar menos o pagar más, tenemos siempre que matizar y ver quién está pagando menos y quién más. Está el discurso de bajar impuestos, que habrá que ver qué impuestos y a quién conviene bajarlos y a quién subírselos para hacer efectivo el principio de que pague más el que más tiene. Por lo tanto, esa demonización de los impuestos y esa competencia durante años entre los distintos partidos a nivel de Gobierno para bajar más u ofrecer mayores bajadas en tiempos electorales, es algo que hay que dejar atrás. Hay que poner en valor lo que significa mantener el Estado de Bienestar y hacer que se mantenga con una recaudación suficiente y justa, de manera que pague más el que más tiene.

Vivimos una especie de carrera por bajar los impuestos que se justifica con la premisa de que así se incentiva el consumo y la inversión, y al final se termina recaudando más. ¿Es cierta esa ecuación?

Esa ecuación no es real y de hecho, el Fondo Monetario Internacional, tan poco sospechoso en este terreno, viene diciendo hace tiempo que bajar impuestos, sobre todo a los ricos y las grandes fortunas, lo que hace es aumentar las desigualdades. No es cierto que conlleve una mayor inversión. Parece que esa teoría de la lluvia fina, de que es bueno beneficiar a las personas con mayor capacidad porque van a invertir y esto va a redundar en beneficio de todos, no es lo que está ocurriendo. Esas teorías están cayendo en desuso.

Las amnistías fiscales no generan la alarma que han provocado otras, a pesar de que envían un mensaje al conjunto de la ciudadanía de que se puede llegar a defraudar grandes cantidades y en un momento dado librarse.

El principal problema de las amnistías fiscales es que van contra el principio de la justicia fiscal y suponen una discriminación respecto a las personas que pagan sus impuestos. Para combatir el fraude fiscal se necesitan más medios y hay que desplazar la lupa en la Agencia Tributaria. Se critica la economía sumergida focalizándola en el trabajo sin factura del fontanero, en esa pequeña chapuza, y sin embargo, no nos fijamos en las grandes tramas del IVA, que es donde está el gran fraude.

¿Qué le parece que habría que hacer a nivel fiscal para corregir los fallos detectados?

Ha habido un parcheo continuo por parte de los distintos gobiernos estatales sobre el sistema tributario y es necesario reformar todo el sistema para hacer que los que más capacidad económica tienen, paguen. No solo hay que modificar puntualmente algunos impuestos, sino que hay que reformar todo el sistema para evitar y tapar vías de evasión.