Mariona BORRULL
DONOSTIA
LOS DESTELLOS

Pilar Palomero empieza de nuevo

Los destellos’’, cierre minimalista de la primera trilogía de Pilar Palomero, se recupera del fogonazo de ambición de ‘‘La Maternal’’, donde la suma de elementos en juego (tonales, sociales, interpretativos) se descontrolaba y resultaba en un realismo algo atropellado. Sin embargo, adaptando el cuento ‘‘Bihotz handiegia’’ de Eider Rodriguez -quizás por ser material ajeno-, Palomero logra reducir y afinar su baza: sobre unos pilares narrativos casi testimoniales, va a dibujar una parábola sentida sobre el compromiso y el aprendizaje de los cuidados de una mujer, Isabel (Patricia López Arnaiz), quien debe hacerse cargo de su distanciada expareja (Antonio de la Torre).

Para su tranquila moraleja sobre el valor de estar vivo, la zaragozana se atiene a la contemplación detallista y atenta, respetuosa con el tiempo y las texturas de las cosas. Por ello, lo mejor de la película emerge en unas sobremesas dialogadas y preparadas con mimo, donde lo que hay es lo que habla, así como de la confianza plena en Patricia López Arnaiz, siempre una fantástica escultora de gestos. “Los destellos disimula con menos maña los hilos que la mueven (las citas de ‘‘Platero y yo’’, un extraño monólogo del PADES), y a ratos la contemplación, a secas, lastra el visionado. También es demasiado escueta en el retrato de la hija de Isabel (Marina Guerola). Pero todo ello es esperable en los albores de un cambio de rumbo. Deseamos ver más.