Natxo MATXIN
PRIMERA

La Real pica piedra hasta conseguir un premio que se queda a medias

La escuadra txuri-urdin tuvo que navegar a contracorriente desde el primer minuto por culpa del tempranero gol de Julián Álvarez y realizó un trabajo a destajo desde ese momento para, por lo menos, rescatar un punto con la preciosa diana que anotó Sucic.

La Real tuvo que picar piedra hasta arrancar un empate en Anoeta ante un Atlético que se aferró a un tempranero gol de Julián Álvarez para defender con uñas y dientes la exigua ventaja. La escuadra txuri-urdin se vació para no sumar otra derrota en propio campo y recogió el premio a medias con una diana de Sucic.

Ese 0-1 determinó por completo el rumbo de la primera mitad, en la que la escuadra txuri-urdin se mereció mejor suerte, al menos igualar la contienda antes del descanso. Fue un continuo acoso y derribo de los de Imanol Alguacil ante una ordenada defensa colchonera, pero lo que realmente evitó el empate fueron las intervenciones de Oblak.

La primera que protagonizó el guardameta colchonero se produjo sin cumplirse el primer cuarto de hora y con carácter doble. Primero respondió a un cabezazo de Zubimendi a la salida de un saque de esquina y volvió a meter su manopla en un posterior remate con el pie casi a bocajarro de Aguerd.

Hubo otros acercamientos locales -varios disparos de Aramburu, Javi López y Oyarzabal, amén de un centro sin rematador del lateral diestro-, pero el cancerbero esloveno resultó de nuevo un muro infranqueable en otra parada salvadora a chut de Take Kubo, duro y pegado al poste, a falta de tres minutos para el receso. El monólogo local no encontraba la justa recompensa al esfuerzo realizado ante un rival que, a partir de su gol, prácticamente no pasó del medio campo.

ATOSIGAMIENTO

El atosigamiento de los anfitriones subió varios enteros tras el paso por vestuarios, aunque también su adversario buscó salir más a la contra. El ofensivo cambio de Imanol -Brais por Javi López- no hizo sino confirmar que la Real iba a por todas, aunque también guardando ciertas precauciones para evitar un segundo tanto visitantes que hubiera resultado letal.

La presencia del gallego trajo consigo mayor fluidez en la circulación de balón guipuzcoana en los alrededores del área del Atlético, buscando con ahínco las alas, especialmente la de Take Kubo, al que Javi Galán se las veía y se las deseaba para frenarle. El japonés intentó varias internadas y en una de ellas, con pisadita incluida, percutió con la derecha, pero sin encontrar los ansiados tres palos (m.47).

El citado ex lateral zurdo txuri-urdin impidió el empate en el 59, al conseguir adelantarse a Oyarzabal cuando el capitán ya se encontraba en inmejorable posición para superar a Oblak. Sucic probó puntería para lo que vendría después en el 72 y Barrenetxea protagonizó un remate forzado que se marchó arriba cuando corría el minuto 78.

Fue la antesala del empate. Tanto estaba llegando el cántaro a la fuente, que la presión txuri-urdin consiguió arrebatarle un balón a De Paul en la salida de balón foránea, Oyarzabal combinó con Sucic y el croata no se lo pensó dos veces para golpear de primeras, girando el tobillo de tal manera que la pelota cogió una rosca y parábola que hizo imposible la estirada del arquero rival en el minuto 84.

La Real incluso hizo más méritos para llevarse los tres puntos ante un Atlético recogido en propia área. La guinda la tuvo Kubo, con su enésima diagonal para perfilarse, pero su misilazo con la zurda se marchó muy cerca de la escuadra. El bloque txuri-urdin al menos recogió un punto.